Les queremos presentar a Lía Erazo, Valentina Hormazábal, Karla Miranda y Patricia Zapata. Estas cuatro diseñadoras gráficas son creadoras del libro “Agüitas de hierba para 30 dolencias comunes de la mujer chilena”, editado este año 2014 por la Universidad Tecnológica Metropolitana. Su tesis para optar al grado de diseñadoras terminó siendo este interesante y útil libro sobre las plantas medicinales de Chile. Para saber un poco más acerca de su experiencia en el proyecto, cómo se les ocurrió y cuáles son las características del libro, es que nos reunimos con tres de ellas a conversar.

¿Por qué eligieron el tema de las plantas medicinales para su tesis?

Patricia: Primero, en tercer año de diseño tuvimos un proyecto patrimonial, y ahí después de mucha búsqueda decidimos trabajar con la medicina popular chilena, ese fue el título de nuestro proyecto, y creamos un libro que hablaba de medicina popular y, dentro de esa gama, entramos a trabajar las hierbas. Nos llamó la atención investigar sobre la medicina popular y cómo esta da resultados, a pesar de que ahora la gente no la practica mucho. Empezamos a hablar con nuestras abuelas, nuestras tías, la gente adulta, y nos dimos cuenta que todos ya son adictos a las pastillas y recuerdan vagamente estas tradiciones medicinales que les funcionaron en su tiempo, pero que ahora no usan porque los médicos dicen que no son del todo recomendables.

Valentina: Sí, por ejemplo, en el grupo focal que hicimos para nuestra tesis, muchas señoras sabían mucho de hierbas, pero casi con miedo lo hablaban, ¡con vergüenza! Eran personas que tenían su botiquín lleno de pastillas y tomaban todos los días y le hacían caso al doctor irrestrictamente, como a una autoridad. Igual eran personas que sabían mucho de hierbas, sabían cual tomar para el resfriado, para el dolor de cabeza, pero no lo practicaban porque tenían cierto miedo, no sé bien a qué, a algo social tal vez, porque quizá no hay una validación sobre estos conocimientos hoy en día.

Patricia: Claro, fue justamente este tema de la validación lo que a nosotras nos llamó la atención para desarrollar nuestra investigación. Dentro de todo el tema de la medicina popular, decidimos acotar a las hierbas porque era el único que era posible comprobar científicamente, a diferencia de la lana roja para el mal de ojo, por ejemplo. Así llegamos a un documento del Ministerio de Salud, contactamos doctores cirujanos que sí practican el recetar hierbas, herboristas, botánicos, y entonces ahí, de a poco, se fue formando una gama de expertos con los que nosotros hicimos un equipo multidisciplinario. Y creemos que este fue uno de los puntos del éxito del proyecto, ya que no nos quedamos solo como diseñadoras encerradas en hacer una buena gráfica, una buena diagramación, un objeto atractivo visualmente, sino que queríamos que funcionara, y ese fue siempre nuestro objetivo. Dejamos de preocuparnos por titularnos, sabíamos que el proyecto era bueno y estábamos tan enamoradas de la investigación que nos propusimos hacer algo que funcionara y se difundiera.

Ustedes hablan de un equipo multidisciplinario, ¿quiénes eran las personas que lo conformaban?

Valentina: A ver, trabajamos con Paula Philips, ella es una herborista, tiene una empresa con su marido que se llama Botica del Alma, tiene su campito en María Pinto y está cultivando ahora gran parte de las ciento tres hierbas que el Ministerio de Salud aprueba como plantas medicinales. Ella es ingeniero, pero dedicó su vida a las plantas y ahora está bien famosa porque sale en el matinal del 13, jajajaja. También contactamos a la Adriana Hoffman, que es botánica, y a Jorge Lastra, que es médico del Calvo Mackenna y a Micaela Navarrete del Archivo de literatura oral y tradiciones populares de la Biblioteca Nacional.

Patricia: En este sentido fue bien sólida la ayuda, porque cada uno aportaba algo diferente. Adriana Hoffman como botánica; Jorge Lastra, como era doctor, nos habló mucho de la salud pública y de que realmente en Chile sí se acepta el tema; Y Micaela con sus conocimientos sobre los saberes populares de Chile.

¿Cómo decidieron hacer de su tesis un libro?

Valentina: En este mismo proceso de búsqueda de información e investigación,  también nos enamoramos de la idea de ser un aporte, porque pasa que muchos proyectos de título se quedan como dando vueltas; aunque sean excelentes, quedan guardados. Entonces ahí también tomamos la decisión de que esto iba a ser un libro y se iba a publicar. ¡Porque queríamos aportar! Pensábamos cómo a través del diseño podíamos empoderar un poco a la gente, aunque fuera a un grupo chico.

Patricia: Queríamos dar una herramienta a la gente para que se pudiera automedicar en dolencias comunes, que no son graves, que no requieran ir a Urgencias, sino justamente esos pequeños malestares que uno tiene y que, cuando te dan, tratar de no recurrir al fármaco.

¿Probaron en ustedes mismas las hierbas que fueron incorporando al libro?

Patricia, Valentina y Lía: ¡Síííííí!

¿Y cuál es la hierbita que recomiendan?

Patricia: Mira, yo ayer desperté con cistitis, y lo voy a contar porque para mí el tema de la cistitis es una cuestión recurrente. Desde que empezamos con la investigación supe de los vahos de manzanilla y la infusión de manzanilla, y me han ayudado muchísimo. En estos tres años que llevamos de proyecto no había encontrado ni un hierbatero que trajera manzanilla fresca, siempre uno encuentra la manzanilla en su versión de Té Supremo nomás, cuesta encontrarla de otra forma. Y el otro día encontré a un caballero y me volví loca, le compré como diez lucas en manzanilla, era un fardo de manzanilla, pero pensaba: “Yo sé que esta cuestión me sirve, es súper mágica”, y de verdad que cuando tengo cistitis es perfecta. Por ejemplo, ayer me tomé tres infusiones y ya se me pasaron los dolores, ya estoy mucho mejor.

Valentina: La verdad es que a todas nos gusta la manzanilla, la usamos para todo. Por ejemplo, nosotras [indicando a Lía] sufrimos de la piel, de rosácea, y la manzanilla también es un muy buen tónico para calmar la piel porque es desinflamante, y cuando tenemos mucha la ponemos como compresas en la piel y alivia muchísimo.

Lía: La lavanda también.

Patricia, el hierbatero que encontraste con la manzanilla ¿estaba acá en Santiago?

Patricia: Sí, en la feria de 10 de julio, esa que se pone los domingos, en el medio de la feria. El caballero tiene dos mesas súper largas, la mitad son estas típicas hierbas que venden envasadas y el resto tiene puras que él arma: llantén, romero, menta, ¡tiene muchas!

Lía: Ese es un punto importante también: ¿dónde comprar hierbas?, ¿dónde conseguirlas? Nosotras tuvimos la posibilidad de hablar con Paula Philips, que hace cultivos de hierbas acá en Santiago, y ella nos decía que es completamente diferente comprar una hierba que está todo el día en plástico que comprarla a una persona que la cultiva y la empaqueta bien, la envuelve en diario, por ejemplo, para que no pierda sus propiedades. Además, lo que también ella nos explicaba es que un punto importante es el de si consumirlas secas o frescas. Para Paula Philips, la hierba seca, al contrario de lo que se cree, no conserva mejor los principios activos; la hierba fresca recién sacada de la tierra es mucho más efectiva. Pero ella nos contaba que los eruditos decían que la hierba se usaba seca porque no se podía encontrar todo el año. Entonces, para asegurar su consumo en épocas en que no están, es que se secaban y guardaban. Pero idealmente es mejor consumirlas frescas.

¿Por qué decidieron hablar solo sobre hierbas para mujeres?

Lía: A fin de cuentas no es gratuito hablar de la mujer, ya que es la que ha estado presente en lo que es la preocupación de la salud familiar.

Valentina: Claro, en ese sentido, cuando nosotras empezamos a acercarnos al tema, lo primero que se nos vino a la mente fueron nuestras abuelitas, que nos daban hierbas. Y bueno, con la investigación nos dimos cuenta que muchas personas tenían esta misma percepción. Así que partimos revisando libros,  y esta búsqueda fue bien extensa. Ahí encontramos el libro que nosotras consideramos el más significativo: Plantas medicinales de uso común en Chile, que es de Adriana Hoffman, Jorge Lastra, Cristina Farga y Esteban Veghazi. Fue entonces que dijimos: “Tenemos que contactar a Adriana Hoffman”, ya que era botánica y nos podía guiar en este conocimiento más profundo que no teníamos, y nos reunimos con ella y nos dio más libros para investigar.

Patricia: Además, Jorge Lastra, el doctor que nos ayudó, es autor de un libro sobre plantas medicinales y la mujer, entonces fue él quien nos apoyó a definir que hiciéramos un libro enfocado y dedicado a la mujer. Él nos contaba que en su experiencia en la salud pública veía que las mujeres son las que tenían esas pequeñas dolencias que era necesario curar de manera natural; además, son las mujeres las que tienen un rol súper importante en una familia, porque se preocupan de la salud familiar. Entonces todo empezó a confabular para que hiciéramos el libro sobre las mujeres.

Las cuatro tenemos una mirada bastante similar del diseño, que sabemos que es una carrera que mucha gente estudia. Es necesario, en este momento del mundo, de la historia de la humanidad, empezar a concentrarse en solucionar, en solucionar problemas, en ayudar a la gente, en aportar, en ser aporte de a poco.

Y como diseñadoras, ¿qué piensan de su oficio? Creen que este libro es un reflejo de la forma en que ustedes entienden que debe trabajar un diseñador.

Valentina: Eso ha sido súper importante para nosotras como equipo. Las cuatro tenemos una mirada bastante similar del diseño, que sabemos que es una carrea que mucha gente estudia. Es necesario, en este momento del mundo, de la historia de la humanidad, empezar a concentrarse en solucionar, en solucionar problemas, en ayudar a la gente, en aportar, en ser aporte de a poco. Y ese es nuestro grano de arena. Enfocar ese esfuerzo para allá.

Lía: También tiene que ver con nuestra escuela de diseño y nuestra universidad, la UTEM. Porque el perfil de la escuela de diseño siempre ha sido ese, trabajar por y para las personas, y no quedarnos solo en la estética. Por lo mismo, nosotros hemos sido muy estudiosas: visitar mucha bibliografía; preocuparnos de qué es lo que necesita la gente más allá de sus gustos, que son cosas diferentes, y poder contemplar todo eso, unirlo y crear un producto que sea atractivo para las personas, porque finalmente nosotras trabajamos para las personas.

Patricia: En ese sentido, debo decir que nosotras tres trabajamos así como perfil profesional: somos súper de asesorar a la gente. Siempre hay personas que llegan con ideas, con referencias y nosotras conversamos con ellos sobre lo que necesitan realmente, sin enfocarnos solo en la moda de ahora. Quizá esto es súper diferente en comparación a otras formas de diseñar. Y es aquí donde nosotras sentimos que tenemos un rol totalmente distinto al del arte, o sea, hay diseñadoras que sí se van más hacia el lado del arte y es totalmente viable: trabajan conceptos, la belleza, otras cosas. Nosotras somos mucho más funcionales: si no funciona, no sirve.

Valentina: Lo demás, ya después, es vestir la prenda, vestir el libro, que quede lindo igual. Es un equilibrio.

¿Tienen ganas como equipo de seguir trabajando en otros libros? ¿Tienen otros proyectos?

Patricia: Sí, de hecho queremos hacer un llamado a cualquier contacto con el Ministerio de Salud, porque el Ministerio tiene aprobadas ciento tres plantas y de ese libro solo tomamos treinta. Nos encantaría que ese documento fuera más conocido y apoyar su difusión. Nuestra idea es poder llegar al Ministerio y ojalá rediseñar ese documento. Esa en nuestra meta.

Lía: Además, vemos que hay un esfuerzo del Estado por difundir este tema, y es un trabajo que está opacado por un mal diseño, una mala organización de la información.

Patricia: De hecho lo revisamos con Adriana Hoffman y justamente eran errores de diseño, no era que el contenido estuviera malo, sino que tiraron fotos de plantas así nomás, entonces la foto no se asociaba al texto que había en la imagen. Así a simple vista hay varios errores.

Bueno, finalmente díganles a las personas dónde pueden encontrar el libro.

Valentina: El libro lo pueden encontrar en la casa central de la universidad, que queda en Dieciocho 161, y en el futuro tendrá nuevos puntos de venta.

Patricia: Y tenemos una página web que está en construcción, para que pronto la puedan visitar. Por mientras los invitamos a conocer el fan page del proyecto y que le pongan “me gusta”, ya que ahí es donde podemos darles más información y podemos contestar sus preguntas con respecto a las agüitas de hierbas.

Para finalizar, ¿quieren decir algo más?

Patricia: Para terminar quería dar un mensaje un poco filantrópico con respecto a los oficios: nosotras, como diseñadoras, siempre estamos en búsqueda de otros oficios y de hacer amistad y proyectos en conjunto. Sentimos que, en esta experiencia, haber tenido la ayuda de distintos oficios fue un gran aporte y que nuestro libro quedó aún mejor de lo que podría haber quedado con textos ficticios y con una linda gráfica.

Lía: ¡Y cultiven sus hierbas!