Ha pasado una semana desde el asesinato a Camilo Catrillanca y el paso de los días no calma la rabia, interpelando nuestro accionar, nuestro trabajo. Invitándonos a recapacitar sobre si el cómo lo estamos haciendo, el cómo lo estamos presentando, es suficiente. Y es que en tiempos como estos el quehacer se vuelve militancia.

Para nosotras es fundamental considerar el contexto social en el que se desarrollan los diferentes oficios que investigamos y compartimos y, bajo esta premisa, es que no podemos pasar por alto este asesinato y la constante represión que el Estado de Chile perpetra al Pueblo Mapuche.

La zona de La Araucanía, militarizada hace décadas, cuenta con documentación de sobra para demostrar el uso excesivo de la fuerza por parte de carabineros y de la persecución a la que se ha visto sometido el Pueblo Mapuche por parte del Estado chileno. Violencia física y simbólica que ha determinado a generaciones que se han visto forzadas a convivir
entre represión y abusos.

Es un hecho que nuestro trabajo está íntimamente ligado con la historia del Pueblo Mapuche, la gran mayoría de los oficios que se realizan en el territorio que habitamos tienen una raíz indígena. Visibilizar ese legado, descolonizar dichas prácticas y objetos, ha sido uno de nuestros objetivos profundos que  hoy sentimos necesario reconocer abiertamente. Cada investigación, cada reconstrucción histórica que hemos realizado, tiene una mirada anticolonial que pretende situar las prácticas y técnicas en las manos y cuerpos que las han resguardado y re significado con porfía, resistiendo por cientos de años.

Tomar una posición en este conflicto nos parece, no solo necesario, sino una obligación, una vuelta de mano por todo lo aprendido. Todo este conocimiento que hemos recogido no es solo algo estético, tiene una dimensión política; no son sólo técnicas a repetir, son parte de una cultura que se ha visto cercada y perseguida por políticas de estado que criminalizan la legítima recuperación de territorios ancestrales. De nada sirven políticas públicas que rescaten el patrimonio cultural de los pueblos originarios si, al mismo tiempo, se les persigue de manera sistemática por pertenecer a dichos pueblos.

Como organización nos sumamos a la condena del asesinato de Camilo Catrillanca y a la de otros comuneros mapuche, e invitamos a nuestrxs seguidores a reflexionar sobre nuestro papel como ciudadanos en el apoyo a la lucha del Pueblo Mapuche. Esto no es un tema aislado, la indiferencia y el silencio nos hacen cómplices. Es necesario tomar posición, evaluar nuestras prioridades y accionar para evitar más muertes e injusticias.