“Trabajar con pasión, creer en lo que uno hace, hacer las cosas con honestidad conducen a la consecución de todos tus sueños.”

El trabajo en cacho de buey es un oficio milenario del que poco se sabe en Chile. Con nuestro equipo hemos estado rastreando antiguos registros e investigaciones, y poca es la información que hemos encontrado. Se sabe que en estas tierras ha sido cultivado por los Picunche, y que también ha sido oficio en otras partes del mundo. Frente a esto, hemos querido conversar con sus protagonistas y, así, construir un relato desde sus propios cultores.

En esta ocasión hemos contado con la grata recepción de la familia Betancourt, tres generaciones que le han dado vida al cacho de buey en Chile y el resto del mundo occidental. Hoy les presentamos la entrevista que hicimos a Claudia Betancourt y Nano Pulgar, ambos son parte de la tercera generación de la familia, y a través de su proyecto WALKA han reinventado el trabajo en cacho de buey imaginándolo desde la joyería contemporánea.

Para partir, ¿qué significa WALKA?
Nano:
WALKA, en lengua aymara, son los collares de cuentas que las madres les entregan a las hijas de generación en generación, y los usan en sus momentos sociales importantes. En lengua quechua, es el collar de plumas blancas del cóndor; así que no había nada más WALKA que WALKA.

Podrían contarnos de qué se trata WE WALKA Escuela.
Nano:
WE WALKA Escuela es el programa educativo mediante el cual desarrollamos en nuestros estudiantes las habilidades técnicas, narrativas y artísticas para que puedan ser actores relevantes a nivel mundial en la disciplina de la joyería contemporánea. El programa educativo WE WALKA comprende tanto el programa anual de joyería, como talleres técnicos y de proyectos, sumado a workshops internacionales con los diseñadores y artistas más destacados a nivel internacional en el ámbito de la joyería.

Claudia: Sí. También agregar que WE WALKA surge de la necesidad de generar un intercambio y agradecer lo aprendido. Cuando nosotros partimos no había muchas escuelas, había muy poco de dónde obtener información acerca de la joyería, y tuvimos la suerte de conocer joyeros generosos que nos ayudaron, que nos enseñaron y nos entregaron su conocimiento. Asimismo, en el tema del trabajo en el cacho de buey mi familia fue un pilar fundamental; específicamente mi papá y mi abuelo, ya que ellos me entregaron todo el conocimiento que tenían respecto al material, respecto al trabajo de la técnica.

Nano: Nosotros somos la tercera generación de artesanos tradicionales en cacho de buey y hemos aprendido muchísimo de grandes maestros con años de experiencia. También tuvimos la suerte, por ejemplo, de ser invitados durante ocho años consecutivos a la Feria de Artesanía de la Católica, en la que hicimos más que un magíster en artesanía, diseño y lenguajes particulares, ¡tremendo!

Y cómo es la historia de WALKA, cuáles son sus orígenes.
Claudia:
Luego de este aprendizaje en las ferias de artesanía de la Católica y del éxito comercial, nos empieza a faltar algo, esa cosa de cómo trascender al oficio, a la técnica, cómo comunicar un lenguaje mucho más potente con nuestras piezas. Comenzamos a investigar y después, por ahí por el año 2006, hubo una exhibición y un seminario de The South Project en Chile que es una organización australiana… los conocimos y vimos que había otra joyería posible: la joyería contemporánea, la joyería como un lenguaje particular en las artes visuales.

Nano: Había otro territorio, otro lenguaje, otra galaxia.

Claudia: Sí. Así que decidimos irnos a estudiar a Australia; ir a probar suerte también, era una apuesta, no sabíamos qué iba a pasar.

OXO CACHO WALCA 12Nano: Sabíamos que íbamos en la búsqueda de una joyería con más contenido, con más experimentación y expansión de los territorio de la joyería, pero no sabíamos exactamente a qué íbamos… fue un momento de crisis. Como cuenta Claudia, el año 2006-2007 nos empieza a ir bastante bien, estábamos con un par de personas ayudándonos, el taller estaba muy lindo, los clientes estaban felices, nosotros estábamos felices, pero ni siquiera teníamos el tiempo de rever las piezas, si tú no tienes tiempo de volver a ver las piezas, hay algo que no está bien en tu metodología creativa o productiva.

Sumado a esto ya habíamos visto el libro New Directions in Jewellery, en Mendoza, Argentina, cuando fuimos una vez a descansar a las termas de Cacheuta. Preguntamos dónde había una librería y nos dijeron que había una de libros técnicos y, como buen ratón de biblioteca, fuimos y encontramos ahí la primera edición del libro New Directions in Jewellery, en efecto, con el texto fundamental de ese libro que es de la Caroline Broadhead, la directora del departamento Joyería y Textil de la escuela Central Saint Martins. Al final toda historia es un anillo, toda historia se cierra. Y el año pasado abrimos WE WALKA Gallery Space con una retrospectiva de la gran artista Caroline Broadhead. Ahora puedo entender un poco el inicio y el fin de todo esto.

Y claro, el 2006 más o menos, vimos la exhibición “Make the Common Precious”, de The South Project, que fue increíble, curada por Kevin Murray y donde estaba Roseanne Bartley, que es una tremenda artista neozelandesa viviendo en Melbourne. Ahí quedamos con el bichito de que algo estaba pasando en nosotros, en nosotros como artesanos, en nosotros como diseñadores, en nosotros como artistas: sólo estábamos en producir, vender, producir, vender… entonces nos dimos cuenta de que algo no estaba bien en nuestro hacer. Decidimos cerrar la puerta del taller, y nos fuimos a Melbourne.

Para ser joyero contemporáneo de arte, hoy en día, lo más fácil es irse a estudiar a Alemania, a Suecia, o Detroit, Estados Unidos. Pero nosotros queríamos mantener nuestra visión desde “El Sur”, esta visión de la periferia del arte. Nosotros estamos en la periferia del arte y eso te da cierta identidad. Nosotros no queríamos perder esa identidad, sino que aprender un nuevo lenguaje y disciplina. Australia, específicamente Melbourne, según nuestro alcance de conocimiento, era en ese tiempo la capital del hemisferio Sur de la joyería contemporánea. Era justo al otro lado del Pacífico, nosotros estábamos en toda esa onda, y terminamos en Melbourne durante un año haciendo una residencia autofinanciada. Ahí es donde WALKA se pegó un cambio cuántico, no de identidad, sino de calidad, de profundidad y tal vez de relevancia de la obra. Algo paso ahí, algo movió nuestras fibras más profundas y nos dimos cuenta de que teníamos que volver a Chile, que Chile, específicamente Santiago, era nuestro lugar de creación.

Claudia: Ahí también empieza WE WALKA Escuela. El año 2008 regresamos a Chile y tenemos la necesidad de enseñar lo aprendido; la gente nos empieza a pedir que les hagamos clases y, entonces, decidimos hacer una pequeña escuela. Partimos con seis alumnos, recuerdo…

Nano: Ni siquiera pensábamos que era escuela. Aceptamos hacerle clases a gente que nos venía pidiendo clases hace mucho tiempo. Nosotros estábamos trabajando muchísimo, de lunes a domingo, catorce horas por día, muy embalados en el hacer, y les dijimos “ok, júntense los seis y nosotros les hacemos clases”.

OXO CACHO WALCA 7Claudia: Bueno, y fue creciendo con los años y llegamos a este lugar. Antes WE WALKA tuvo varios lugares, que los atesoramos todos como recuerdos bellos y valiosos, como casa, como lugares que nos permitieron aprender más, ensenar más, tener más conciencia de nuestra obra. Partimos haciendo las clases en el taller del gran maestro y amigo Juan Lobos, que nos abrió las puertas cuando veníamos de vuelta de Australia y no encontrábamos taller; después nos fuimos a otro taller, en la calle Julio Prado, en el barrio Italia, un poquito más grande; después llegamos a una casa-taller en Alonso de Córdoba, donde había varios artistas, y hace cuatro años llegamos acá a Thor Heyerdal 2105, Vitacura.

Nano: Si vemos con más perspectiva la evolución de WE WALKA Escuela, esta ha sido bastante orgánica en su desarrollo. Es orgánica en sus objetivos y en sus riesgos. Partió todo muy pequeño, muy íntimo, y desde ahí WE WALKA empieza a evolucionar hacia un programa bastante más potente, bastante establecido, que hoy día está siendo mirado también desde otros lados. Hoy tenemos, además del programa anual de joyería, que es un poquito más técnico, talleres de proyectos, alumnos que desarrollan sus proyectos específicos para lanzar sus colecciones o series de obras; tenemos los workshops específicos de técnicas y creativos. También tenemos el programa educativo, que ya lleva cuatro años, donde traemos a los más importantes diseñadores, artistas y artesanos de joyería contemporánea a nivel mundial a dictar un workshop intensivo, hacer una exhibición y una ponencia abierta, junto con otras actividades anexas, básicamente relacionadas con el traspaso de conocimientos en la escena local.

Estamos súper contentos con los proyectos que están haciendo los alumnos, ese es el combustible creativo y afectivo para seguir adelante con este proyecto educativo. Una escuela sin proyectos potentes de alumnos es solo cuatro murallas paradas. Ver a nuestros alumnos, ser testigos y cómplices, colaborarles en sus procesos nuevos… Aprovecho de mandar saludos a María Ignacia Walker, que está terminando su magíster en Florencia… ¡Eso es lo interesante! ver que los alumnos están empezando a ser actores relevantes, a volar con sus propias alas y propuestas, eso a nosotros nos llena de satisfacción; nos llena el alma poder contribuir a este vuelo largo de aprendizaje y de creación… Richard Sennett, en su libro The Craftman, señala que para llegar a ser un maestro de un determinado oficio necesitas 10.000 horas de hacer… nosotros estamos muy orgullosos de poder ayudarles a nuestros alumnos a hacer las primeras obras en este bello oficio.

OXO CACHO WALCA 8Me gustaría profundizar en el cacho de buey. Claudia, ¿nos puedes contar cómo ha sido la experiencia de seguir desarrollando un oficio que venía de tu familia, en qué momento comenzaste a trabajar en él, cómo lo aprendiste, cómo fue el traspaso? Y también ¿cómo fue el momento en que miraste este oficio desde otra perspectiva? Porque en concreto aunaste dos oficios: el de la orfebrería y el del cacho de buey.
Claudia:
Sí. Para empezar, la primera vez que entré al taller de mi papá y de mi abuelo —siempre trabajaron juntos en el mismo taller— tenía dieciséis años. Ahí empecé a aprender el oficio del trabajo en cacho de buey, de lo que mi papá hacía y hace todavía, que son los objetos utilitarios, los objetos de uso cotidiano, como peinetas, cucharas, otros utensilios también de mesa, herramientas, herramientas para ceramistas, herramientas para dentistas, incluso. Antiguamente todas estas herramientas estaban hechas de cacho de buey, y gente más viejita, dentistas, kinesiólogos, se empezaron a acordar cuando vieron los otros utensilios de cacho y comenzaron a pedirle a mi papá que los hiciera.

Yo, por mi lado, me fascino con este material, con la vetas, con los colores, con las posibilidades que empiezo a ver en los cortes, en las láminas, en el proceso de moldeado del material, y se me ocurre llevarlo a mi imaginario, a mi manera de hacer, a mi escala, y lo transformo en pequeños objetos portables, en joyas. Al principio no usaba el metal, sólo el cacho de buey, y como soporte utilizaba cordones, cuerdas, cuero, y funcionaba bastante bien. El resultado final de esa colección fue mostrado en la revista Elle el año 2004, y ahí empiezan los pedidos, no paran. Yo decido agregarle más valor al material y en esa búsqueda encuentro la plata, encuentro el metal. Entonces decido aprender a trabajar el metal: fui aprendiendo con maestros joyeros tradicionales, primero, en talleres de joyería antiguos, donde el aprendizaje al principio fue casi mirando.

Así empecé una búsqueda autodidacta, y leyendo libros. Comencé a tratar de poner la técnica de la joyería al servicio de mi necesidad, que era construir soportes metálicos para mis piezas preciadas de cacho de buey. Así surge la idea. Y seguí trabajando, seguí investigando, seguí experimentando en el material con mi papá. Los dos juntos nos hicimos mucho más cercanos en el taller, y con mi abuelo también: ya teníamos un diálogo en común, entonces nos hicimos mucho más amigos, y fue más entretenido también, para él y para mí, no estar solos. En esta experimentación fuimos descubriendo juntos, fuimos creando herramientas —porque tampoco existían muchas— o adecuándolas; máquinas para cortar madera, las adecuamos para cortar cacho; y así, hasta que ya la técnica, los años de oficio, las horas de trabajo, se pueden ver, se pueden rastrear en el resultado final.

¿Cómo se sintieron tu abuelo y tu papá con esta reinvención de algo que ellos trabajaron de otra forma? ¿Te compartieron su sentir ante tu trabajo? Porque lo que tú hiciste es muy distinto a lo que pasa en otras artesanías, cuando llega alguien externo a darle esta mirada más del diseño, del arte; pero en tu caso es desde adentro, fuiste tú quien le dio una nueva mirada al oficio que te habían enseñado tu padre y tu abuelo.
Claudia:
Bueno, mi papá, súper contento, súper orgulloso, porque él me enseñó y porque juntos fuimos haciendo que esto creciera: el desarrollo y el descubrimiento de nuevas técnicas y posibilidades lo fuimos haciendo juntos. Y mi abuelo jamás se lo imaginó, no lo podía creer, me decía que nunca se le pasó por la cabeza siquiera pensar que se podían hacer otras cosas; de hecho, nunca hizo otras cosas, siempre hizo los cachos para tomar chicha, y como con eso le iba bien, nunca salió de ahí, no se atrevió mucho a experimentar. Pero viene mi papá y empieza a experimentar, y luego yo le doy otra mirada, desde mi gusto personal acerca de la joyería, que un objeto se puede portar, un objeto bello y significativo puedes llevarlo contigo.

Tengo muchas imágenes de cuando niña en que todo lo que encontraba me lo colgaba: siempre andaba colgando cosas. Mi abuelo tiene colgado en su pieza un colgajo con miles de objetos pequeñitos que yo le regalaba; entonces creo que puede ser una obsesión también, esa obsesión de niña de andar buscando cosas y ponerles un hilito para llevarlas, porque cuando tú eras chica los bolsillos casi no existían en la ropa, tenías que colgarte las cosas. Tenía una amiga que se colgaba la llave, por ejemplo, la llave de su casa se la colgaba en el cuello porque nunca tenía bolsillos. Por ahí algo pasa, y empiezo a ver que todos estos objetitos bellos de un material extraño se pueden usar como un adorno.

Cómo ha sido para ustedes el proceso de autogestión, de crear este estudio entre ustedes, irse a Australia autogestionados, volver autogestionados.
Claudia:
Hablando desde el emprendimiento, una lección básica es el trabajo duro. Cuando nosotros partimos con WALKA, trabajamos de lunes a lunes diez horas o más al día, y no parábamos. Yo creo que la clave del éxito radica ahí, en el trabajo duro y en la perseverancia, y lo que decía Nano: es imposible que alguien que hace un oficio pueda llegar a un expertise técnico en menos de diez mil horas. Por suerte partí a los dieciséis años, sin querer, sin darme cuenta casi, porque los años de oficio cuentan.

Nano: Cuando tienes una pasión la tienes que desarrollar nomás, no te queda otra: o te vuelves loco o la sacas de adentro tuyo hasta que te quede bien. Nosotros confiamos en este proyecto y sentíamos en cierto modo la obligación de hacerlo, porque sabíamos que esa tradición familiar se iba a morir si no la continuábamos, así de sencillo. Nosotros trabajamos duro y reinvertimos cada peso, o sea, hasta el día de hoy no tenemos auto, hasta el día de hoy no tenemos propiedades, todo se reinvertía en WALKA, pelamos el ajo, durante varios años, pero cuando estás feliz da lo mismo si te podías comprar o no zapatos o ropa o un cuadro o lo que fuera: lo importante era poder tener la libertad de hacer lo que nos apasionaba. Cuando no hay libertad hay que agarrar las cosas e irse, o agarrar todo lo que tienes y atacar a la persona, al sistema, que está coartando tu libertad. Y la libertad del artesano, la libertad del artista tal vez es mayor que la del diseñador; es una posición en el mundo, un arrojamiento al mundo que yo creo que no tiene precio: te permite sacar lo mejor de ti, llegar a ser lo mejor de ti.

OXO CACHO WALCA 10Claudia: Después de este trabajo duro, cuando las cosas ya no dependen tanto de ti en términos de gestión, tuvimos súper buenas herramientas de financiamiento en Chile. El Capital Semilla, que fue el primer fondo al que postulamos; el CORFO de Transferencia Tecnológica, para poder ir a especializarnos afuera, tomar talleres, y después Fondart, cuando quisimos salir a exhibir. Nos invitaron a nuestra primera exhibición importante en México, para el seminario Gray Area y ahí postulamos a un Fondart de difusión, Ventanilla Abierta. Después hubo otro fondo concursable, cuando exhibimos en el Museo de Arte y Diseño de Nueva York el año 2010. Así empezamos a movernos en el tema difusión: como no podíamos costearlo, postulábamos a fondos.

Nano: La vida es más fácil con lucas, por cierto. Pero si no tienes qué ofrecer al mundo, si no tienes obra, las lucas no son nada. ¿Puedes comprar una carrera como artesano? ¿Puedes comprar una carrera como diseñador? ¿Puedes comprar una carrera como artista? Yo creo que no. Yo creo que tienes que trabajar, trabajar, trabajar, para que algo que estés haciendo sea relativamente relevante. Entonces viene el segundo problema: tengo una exhibición importante, ¿cómo llego a esa exhibición importante si no tengo una billetera lo suficientemente grande como para poder pagarlo? Pero no todo surge desde esa disponibilidad de recursos públicos o fondos concursables, surge sobre todo del trabajo que estábamos desarrollando y las piezas que existían, todo al final surge de la obra misma y su relevancia.

Así nos ocurrió en el 2010 que en un mismo momento estábamos exhibiendo en el Museo de Arte de Nueva York, montando una retrospectiva en Soho y en la Feria de Artesanía de la Católica en Chile. Para nosotros ambas escenas eran de una relevancia profundísima y aquí eso no se entendía muy bien. Nos decían: “Si estás exhibiendo en el Museo de Arte y Diseño, por qué vas a exhibir en la feria de la Católica”, y nuestra respuesta era porque en la feria de la Católica están nuestros pares y en el Museo de Nueva York también están nuestros pares; al final esto se trata de pares, y desde pares sacar nuestras ideas a toda la sociedad. Fue un momento muy bonito cuando nos vimos ahí, era la prueba irrefutable de que estábamos trabajando en escenas paralelas, digamos, con el mismo trabajo, con la misma obra.

En ese sentido el reconocimiento de los pares y de la audiencia tuvo un rol fundamental en nuestro desarrollo como hacedores, ganar el 2008 y 2009 el Premio a la excelencia en Artesanía de UNESCO Chile fue un gran input y nos hizo conocidos como los primeros en Latinoamérica en usar el cacho de buey en la joyería; no solo la utilización del material, sino también conjugar una narrativa coherente con nuestro origen e identidad chilena.

La gente hace mucho la diferencia entre artistas, artesanos… pero ustedes estaban en todos los planos. ¿Cómo podrían explicar esa diferencia? O no existe esa diferencia, y sólo existen estos nombres que más categorizan que ayudan a interpretar la realidad.
Claudia:
Yo creo que en ese momento no nos podíamos dar cuenta, o sea, sabíamos que la academia definía las cosas de cierta manera, pero para nosotros era súper difícil definirnos como algo. En un seminario nos preguntaban si éramos artistas, artesanos o diseñadores, y nosotros preferíamos decir que éramos joyeros. No nos sentíamos cómodos en ninguna de las otras tres, o no entendíamos muy bien por qué hacer la diferencia. Con el tiempo nos fuimos dando cuenta de que sí hay diferencia, que sí son muy distintas las tres. Antes, cuando no sabíamos muy bien cómo definirnos, decidimos trabajar en esa área gris y usarlo también como una narrativa de nuestro trabajo.

Nano: Yo no estoy interesado en la diferencia, la verdad. O en la discusión sin fin respecto a estas diferencias o estas otras. Mi pega y pasión es crear. Después, en qué escena encaja mejor ese resultado, eso es problema de los curadores, es problema de los directores de museos, de los teóricos. Yo tengo suficiente trabajo tratando de sacar una pieza relevante y seguir trabajando. Por lo mismo, en nuestra visión dentro de la creación, esa diferencia no es tan relevante. (En estricto sentido lo es cuando estas investigando precisamente ese campo).

Sí, claro, pero para poder explicarle a la gente… quizá hoy en Chile hay un resurgimiento de los oficios, entonces, hay quienes piensan en la posibilidad de que ese viejito que hace un oficio pueda ser también un artista. Nos gustaría saber si esas distinciones les han afectado.
Claudia:
Yo creo que hay un camino natural. Los creadores que surgen desde la artesanía muchas veces se quedan en una metodología de producción, pero cuando cambian esa metodología por una donde el hacer involucra otras cosas más allá de la técnica y la producción, ya pasan a otro estado u otra etapa, en la cual podrían ser llamados artistas. Pero uno no lo fuerza, sino que es una cosa súper natural que tiene que ver con el desarrollo o la evolución en el mismo hacer, en el oficio. Hay muchos artesanos en Chile que hoy en día se podrían considerar artistas, porque sí hacen una pieza, es decir, no la replican, y esta tiene ademas otras características como pieza de arte.

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Nano: Y también hay artesanos que son grandes diseñadores, artesanos que son grandes emprendedores. Yo estoy 100% seguro de que somos artesanos, 100% seguro de que somos diseñadores y 100% seguro de que somos artistas. ¿Resuelve eso la pregunta? No. ¿Quiero resolver la pregunta? Tampoco. Creo que el peor favor que le podemos hacer a la escena es seguir haciendo estas taxonomías, que la verdad son un poco añejas y muy poco…

Claudia: Viables. Porque al final pueden cerrarte puertas, pueden abrirte unas, pero pueden cerrarte otras; por eso es complejo.

Nano: Además, nosotros no tenemos diplomas de ninguna de las tres cosas, me refiero a un diploma académico. Ninguno de los dos tiene estudios formales ni en artesanía ni en diseño ni en artes; entonces, nosotros hacemos y después las escenas dirán si nuestros diseños son acordes a las metodologías de las respectivas escenas. ¿Necesito esa prueba para crear? No, porque mi obra es crear.

Muchas gracias. No sé si quieren decir algo más.
Nano:
Gracias por el interés. ¡Larga vida a la artesanía, al diseño y al arte! Y hay una persona que puede cambiar el mundo: Tú mismo. Joyería contemporánea eres tú.

Claudia: Y dejar un mensaje a los creadores de este país: trabajar con pasión, creer en lo que uno hace, hacer las cosas con honestidad conducen a la consecución de todos tus sueños. Y gracias.