Como organización queremos expandir la reflexión en torno al significado e importancia del oficio, y en este marco quisimos invitar a un grupo de personas de diferentes disciplinas a que compartieran con nosotros una reflexión personal acerca de su visión del significado de su oficio y la importancia que ha tenido para cada uno de ellos su cultivo, ya sea como fuente de trabajo o afición. Esta semana tenemos como invitado a Rafael Del Campo Zaldívar, abogado, profesor de historia y ceramista. A continuación su reflexión:

«Desde niño me han interesado los animales, veía el profesor Rosa, Jacques Cousteau y documentales.

Según entiendo, los animales más inteligentes son algunos monos, los delfines y algunos loros y papagayos. Todos ellos, además de la inteligencia tienen dos características en común, son seres sociales y hábiles.

El desarrollo de un oficio potencia estas tres habilidades, ya que nos desafía a ser creativos, requiere de nuestra concentración, desarrolla nuestras habilidades motrices, y también nos pone en contacto con otras personas, ya que uno puede estar acompañado, o aunque lo realicemos solos nos genera un tema en común con otras personas, nos pone en contacto.

Señalo estas habilidades, pero se puede pensar en otro montón de beneficios de realizar una actividad artística tales como la canalización positiva de las emociones, la relajación que nos provoca y finalmente la pura y simple diversión de hacer algo que a uno le guste.».

 


Rafael Del Campo Zaldívar es abogado y profesor de historia de profesión, realizó sus primeras incursiones en el mundo de la cerámica trabajando en el taller de su madre, la destacada diseñadora y ceramista Margarita Zaldívar. El año 2005 ingresa al Taller Villaseca, siendo alumno de los maestros Pamela Villanueva y Francisco Leal. Conjuntamente, se perfeccionó en la técnica del torno con la profesora Carolina Castro. En el año 2012, crea el taller Stampa Cerámica Gres, donde realiza clases y desempeña el oficio en la actualidad.