El pueblo de San Martín de Tilcajete se convierte así en un portal del tiempo, al sur de la ciudad de Oaxaca, luego de cuarenta minutos de recorrer los valles, encontramos la práctica viva de un oficio en manos de numerosxs artesanxs. En este pedazo de tierra se asientan la mayor parte de los talleres familiares que dedican su vida al tallado y pintado de figuras que hoy por el mundo son reconocidas como Alebrijes. Hemos hecho un alto en el taller de María y Jacobo, espacio que después de veinte años de intenso trabajo se ha convertido en una verdadera escuela del oficio, donde llegan a aprender jóvenes tanto del tallado como de la pintura. Su objetivo no es sólo producir, sino también enseñar, innovando en nuevas prácticas y resignificando otras que se habían desarrollado en la localidad antiguamente.

 

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