por Celia Cisternas

“A mí lo que me gusta es transmitir, poner el arte en lo cotidiano, eso diría que es la clave. En el arte, a veces se sacan objetos del contexto de lo cotidiano para ponerlos en una situación de arte, esto es al revés: es poner algo de arte en una situación cotidiana. Así, un objeto cualquiera, un jarro, una taza, con algo de arte, aporta en la calidad de vida. Ojalá todos pudiésemos rodearnos de cosas lindas al momento de compartir o comer, para así sobrellevar lo cotidiano. Es poner un poco de luz o alegría”.

La búsqueda

Ximena Arenas Sanguineti es ceramista en gres, y a diferencia de otros artesanos y cultores, dentro de su familia no había referentes u otros practicantes del arte, la cerámica, o de algún oficio manual. Durante el período universitario descubrió un mundo que la hizo migrar del mundo matemático al artístico, para finalmente formarse como profesora de artes plásticas, donde su creciente interés por el arte se fue viendo reforzado por viajes, principalmente a Perú, que fueron definiendo su sello particular.

Movida por su interés hacia lo comunitario, realizó talleres de creatividad y pintura en varios colegios de Santiago, así como también talleres de inclusión para niños y niñas con necesidades especiales, bajo la concepción de que “el arte en general es un vehículo para aprender”. Pero la cerámica y otras ocupaciones manuales siguieron llamando profundamente su atención y comenzó a acercarse cada vez más a indagar en el tema.

“Otras personas que sienten como yo, también aman transformar la materia y hacer cosas. En mi caso hago cosas utilitarias, que me encanta se puedan usar. Igual valoro mucho el arte y la estética, pero siento que le da un valor especial el que se puedan usar”.

En el taller Villaseca de Santiago encontró espacio para desarrollar la técnica de la cerámica. Hace algunos años no era común encontrar un lugar donde poder aprender, por eso sus expectativas eran poder pintar cerámica ya hecha. Pero en aquel taller tuvo durante cuatro años la posibilidad de experimentar la cerámica gres e iniciarse en la construcción de piezas completas.

Desde entonces, para Ximena, ser ceramista conlleva la responsabilidad de adquirir constantemente nuevos conocimientos; así es como se ha perfeccionado en la preparación de esmaltes para cerámica y ha asistido a cursos en el Museo de Arte Precolombino enfocados en diseño identitario.

“Estoy intentando incorporar elementos que tengan que ver con el rescate de temas y de símbolos, que me hagan situar mi trabajo en este país y en nuestras culturas originarias que son las que en el fondo nos definen ancestralmente como sociedad”.

El valor del trabajo

La cerámica es un arte y oficio complejo, y dentro de sus gamas la cerámica gres es especialmente compleja: requiere de altas temperaturas para su cocción (1280° C) durante varias horas, lo que hace posible que los esmaltes se fundan con la pieza. Para ello, Ximena ocupa tanto el torno como técnicas manuales y colores propios que le dan distintas características y un sello particular al resultado final.

Hacer cada pieza implica una importante cantidad de tiempo y dedicación. Desde la etapa de planificación, pasando por el diseño, el modelamiento de la pieza y la cocción inicial, hasta la cocción final de la pieza ya esmaltada, se invierten alrededor de 24 horas, en un proceso no continuo, donde la artesana debe estar enfocada y pendiente de todo lo que va ocurriendo con las piezas, pues la cerámica gres comprende una variedad de complejos procesos.

Estas horas de trabajo lo hacen diferente a un proceso industrial estandarizado, lo que según Ximena, es una de las cosas más difíciles que el público llegue a valorar, en especial en un contexto de mercado que pone a disposición una alta cantidad de objetos cerámicos hechos en masa y de forma industrial.

Su intención es volver a la raíz de hacer nuestros propios utensilios, sin enajenación, sin desconocer quién los hizo y por qué fueron hechos: objetos únicos elaborados mediante un largo proceso de trabajo y dedicación.

“Partí haciendo cerámica porque me gustaba y, de a poco, he ido aprendiendo también que rescatar estas técnicas no es solo una cuestión de consumo, no es que yo haga un objeto solo para venderlo, sino que al hacerlo también estoy transmitiendo y preservando el conocimiento de cómo se hace. Cuando voy a ferias trato siempre de llevar explicación, y si puedo, también material para trabajar, con el fin de que la gente conozca las técnicas, las etapas del proceso. Hay mucho trabajo, tiempo y aprendizaje detrás”.

TerraBlu

Después de incursionar en la cocina sana y el estampado de telas, Ximena decidió optar definitivamente por el camino de la cerámica, que es lo que más le apasiona. Así es como nace su propia marca, TerraBlu, en el año 2014. Haciendo eco de su interés y fascinación por el pueblo mapuche, quiso darle un nombre en lengua mapudungún, pero sus nombres elegidos ya estaban ocupados, y luego de un proceso personal de búsqueda, decidió finalmente que en homenaje a sus raíces, la nombraría Terra blu (del italiano “tierra azul”), haciendo presente además su amor por el color azul y su inmensidad de tonos fascinantes.

“El azul no es un color típico de la greda, el poner el azul en destacado es un sello, ciertamente no soy la única, pero creo que en la proporción que lo hago, es algo característico, un sello personal y me encanta agregarle detalles además”.

Asistida por sus hijos impulsó el emprendimiento de creaciones desde su taller, y actualmente participa en ferias donde exhibe y vende sus productos o recibe pedidos especiales. Formar y ser quien encarna TerraBlu le otorga un sentido especial a su vida y la motiva a continuar con su trabajo.

“La satisfacción de hacerlo es mía, siento que soy feliz cuando veo mis piezas terminadas, me gustan, las toco, las miro, me encanta ver sus fotos después, recordar las que se fueron. Eso para mí es muy satisfactorio (…) Ver a gente que le gustan mis cosas, algo que una hizo con cariño, que es querido o valorado, eso para mí es reconfortante.”

Estas instancias han permitido que Ximena conozca y se encuentre constantemente con diversos artesanos de la Región. Cuenta que ese carácter colectivo en el que puede desenvolverse le permite aprender de ellos, realizar trueques y participar de la Mesa Metropolitana de Artesanos, fomentando instancias en donde se potencian recíprocamente, buscando espacios de diálogo y reflexión acerca de la importancia de ser quienes realizan artesanía.

“Es importante destacar la labor de los artesanos, el valor que tiene situarse como artesano o artesana, como una persona que rescata técnicas y valores, para que eso tenga importancia a nivel país, en el ámbito de la cultura. Creo que el intercambio y la cooperación es lo que hoy día más se requiere, para colaborarse y ayudarse en todos los planos, humanizarse en el fondo, creo que nuestro sistema económico es individualista y nos lleva más a competir que a colaborar”.

Te invitamos a conocer el trabajo de Ximena en TerraBlu visitando sus redes sociales (Instagram, Facebook) y a participar en el concurso que hemos preparado para nuestros lectores y lectoras donde sortearemos un juego de cerámica realizado por la artesana.