Las asombrosas reflexiones sobre la vida que nutren este canto nos regocijan e invitan a entrar en el vasto universo del conocimiento del campo, lleno de sabiduría y sentido.

Este miércoles 27 de agosto, en el Museo de Arte Precolombino, se realizó la presentación del libro Chosto Ulloa • Santos Rubio: Dos cantores nombrados, de Claudio Mercado, antropólogo y musicólogo del museo. El libro es el resultado de una investigación de más de diez años, tiempo durante el cual Claudio se transformó en aprendiz de los cantores y trabó con ellos una entrañable amistad.

Chosto Ulloa y Santos Rubios vivían ambos en el valle de Pirque, que cuenta con una tradición musical en la que conviven el canto a lo poeta, la cueca, las tonadas y también las rancheras. El primer cantor a quien conoció Claudio fue a Don Chosto, al que visitaba al menos una vez por semana. No tardó en conocer a Santos, pues ambos cantores eran amigos desde la infancia.

El canto a lo poeta es una expresión popular arraigada en Chile desde los tiempos de la Conquista, momento en que los juglares, poetas y cantores provenientes del Viejo Mundo ocupaban la estructura de la décima para expresar su sentir. La décima es justamente la columna vertebral del canto a lo poeta. El cantor suele acompañarse del guitarrón (instrumento inventado en Chile), de la guitarra o el rabel. También se puede cantar sin instrumento alguno, pues el centro de esta tradición son los versos, que recogen y reactualizan las memorias del Chile de hace más de un siglo. El canto puede ser a lo divino, en cuyo caso se cuentan pasajes de la Biblia, se canta a la Virgen, al Niño Dios y a Dios mismo. Mientras en el canto a lo humano, tal como el nombre lo dice, se canta a la vida de los hombres y mujeres: amores, historias, acontecimientos de la comunidad; la temática es amplia, incluso se canta a la relación con los astros y los diversos fenómenos de la naturaleza. Sea a lo divino o a lo humano, el canto a lo poeta es un recitar lleno de sabiduría, sencillez y conocimiento del mundo rural.

La relación de Claudio y Don Chosto fue la del maestro y el discípulo, lo que permitió al investigador sumergirse en el mundo popular y musical de Pirque. La presentación del libro estuvo cargada de anécdotas y de una familiaridad cálida, gracias al relato del autor y a la exhibición de filmes de los cantores. Durante la posterior rueda de canto a lo poeta (en la que el mismo autor del libro comenzó a cantar en honor a sus maestros Chosto y Santos, fallecidos el 2010 y 2011 respectivamente), fuimos testigos de cómo en el canto a lo poeta se plasma una visión particular del cosmos, un conocimiento que parece disolverse; que pregunta, pero también lanza respuestas a las interrogantes fundamentales de la existencia; que escudriña en la naturaleza humana y guía el actuar del hombre. De muestra, un botón:

Si obras mal no esperes bien

a la corta o a la larga

si mides te han de medir

a ti con la misma vara.

Las asombrosas reflexiones sobre la vida que nutren este canto, así como las conversaciones y anécdotas que dan forma a este libro, nos regocijan e invitan a entrar en el vasto universo del conocimiento del campo, lleno de sabiduría y sentido, y para cuyo encuentro no es preciso irse tan lejos. Claudio lo encontró a treinta minutos de la capital. Es cosa de escarbar un poco para que aparezca.