Por J. Naranjo y P. Marchant

 

Entremedio de la sombra de árboles y el sonido de los pájaros que llegan al vivero nos sentamos a conversar sobre el trabajo que realiza Moisés Islas hace más de veinticinco años a las afueras de la ciudad de Tirúa[1], en la zona sur y costera de la Región del Biobío. Ahí, en territorio Lafkenche, es guardián de una porción de tierra que con paciencia ha visto como se transforma y hace fuerte.

De forma ingenua podríamos pensar que el cuidado de un vivero no se condice con un oficio tal cual los imaginamos, sin embargo, el entendimiento de las plantas, de los árboles, y los usos que se les pueden dar es un saber antiguo que se ha traspasado entre generaciones que han habitado en contacto directo con la tierra.

La relación de las plantas y la biodiversidad con el desarrollo de otros oficios, como la cestería o el tejido a telar, hace que se vuelva fundamental el trabajo que realizan personas como Moisés, ya que sin el adecuado manejo de nuestros bosques y territorios son muchos los saberes y oficios que se verían afectados.

¿Cuándo comenzó el vivero?

Todo esto empezó por el 93, de a poquito, al comienzo no legalizado y tampoco con lo que es el árbol nativo, porque el nativo no era rentable, después fui poniendo nativos, de a poco. Con los años esto se fue convirtiendo en un criadero de nativos y plantas medicinales, las que son muy importantes porque son las plantas que usaban y usan los mapuche para su medicina, y ellos son muy respetuosos porque piden permiso a cada planta antes de sacarla.

¿Y con qué árboles partió?

Partí aprendiendo con algunos cipreses, unos pocos eucaliptos y entregando algunos sauces de patilla, porque cuando era niño practiqué con los sauces, cada cierto tiempo iba mirando si tenían raíz, como iban avanzando.

¿Y cómo le surgió a usted interesarse en los nativos?

Vi la necesidad, porque me di cuenta que había plantas que estaban prácticamente terminándose. Por ejemplo, hace un tiempo yo estoy haciendo la ñocha, en ñocha trabaja mucha gente de la zona en artesanía. Y la ñocha se terminó prácticamente, ¿Dónde estaba la ñocha? donde ahora están los eucaliptus y los pinos, ahí estaban las ñochas y se terminó. Nadie protegió, se decía que iban a proteger una cantidad, un espacio en las quebradas, y eso tampoco se respetó nada.

Entonces ahí se fue terminando. Ahora uno va a la quebrada y no corre ni agua ya, porque la quebrada también se secó por culpa de los eucaliptus y pinos, y un pino y un eucaliptus al poquito tiempo ya está consumiendo veinte litros de agua, en un poquito tiempo más cuarenta litros de agua cada uno. Y estamos hablando de miles de plantas por hectáreas, y muchas hectáreas, de miles y cientos de hectáreas, entonces el consumo es tremendo.

¿Y la gente qué decía cuando usted empezó, lo encontraban loco?

De hecho mucha gente, hasta de mi familia, mi papá, todos me decían ¿cómo va hacer eso?, que por último haga árboles frutales, ahí vas a ver la fruta, con nativo adónde, no te va a dar nada. Harta crítica, yo creo que si hubiese pescado toda esa crítica capaz que no hubiese hecho nada, pero creo que fui porfiado en ese sentido.

Yo no soy perfecto, de repente uno igual a sacado un arbolito o ha hecho varias cosas que no debiera de hacerlas, pero trato de hacer lo mejor que se puede, o sea, no siempre tengo la razón, no siempre soy perfecto igual uno se manda un condoro, pero así he aprendido en los años, echando a perder muchas plantas, muchas semillas, mucho de todo. Y no ha sido fácil, también la he pasado mal, los primero años fueron difíciles, yo ahora les estoy contando algunas cosas, pero igual a veces faltaban cosas en la casa, a veces algunas deudas por ahí, supe pasarla mal, sé lo que es pasar hambre y creo que eso me sirvió mucho, para la humildad, sirve mucho cuando uno pasa esas cosas, si no las pasa no lo sabe.

¿De quién aprendió usted ese compromiso con el cuidado de la tierra?

Yo creo que de mis abuelos, mi papá, mi abuelo tenía árboles nativos pero se dedicaba más a los árboles frutales, ciruelos, tenía una tremenda quinta que en ese año eran como cuatro, cinco hectáreas de mucha variedad. Que para ese tiempo, cincuenta años atrás, era una tremenda quinta, ahora se vería como un huerto no más porque ahora las hectáreas que hay de frutales son inmensas. Pero la variedad que tenía él era mucha, mucha variedad de manzanos, de cerezas, de ciruelos, paltos, limones, grosellas, que hoy poco se ven.

¿Y cuándo era chico usted le ayudaba a su abuelo a trabajar?

Bien poco. Miraba sí y cuando podíamos ayudábamos. De repente él hacía chicha de manzana, recolectar fruta, nosotros íbamos donde ellos porque él vivía lejos en ese tiempo porque los caminos eran malos y vivía como a cinco, seis kilómetros de acá y eso se andaba en carreta, caballo o de pie, y para volverse con la fruta había que andar en carreta en caballito porque era pesado para viajes largos.

¿Dónde era?

En Choque, entremedio de comunidades, yo me acuerdo que trabaja muy bien con las comunidades en ese tiempo.

¿Y ustedes son una familia mapuche?

No, yo no soy de familia mapuche. O no sé (risas), pero sí toda mi vida he vivido entremedio de gente mapuche, he tratado mucho con gente mapuche, respeto mucho lo de ellos, les valoro mucho, muchas cosas. Porque hay cosas que gracias a ellos están todavía intactas o vírgenes prácticamente, porque ellos lo han protegido. Por ejemplo el mismo lago Lleu Lleu lo han protegido bastante, o sino ya hubiese sido una salmonera, hubiese sido un lago contaminado.

Y en cuanto al vivero ¿cómo lo organizan, cuánta gente trabaja?

En el vivero trabajamos dos personas, dos personas que están siempre. Y de ahí vienen alumnos a hacer prácticas o gente por temporadas, por algunos meses. Nos ayudan, ya sean mujeres u hombres, pero no todo el tiempo, máximo dos, tres meses. A veces llegamos a ser cuatro o cinco personas, pero por pocos meses.

También trabaja una persona bien importante, que me ayudó bastante, que es la mamá de mi hijo que se llama Marjori Durán. Ella está a cargo de toda la parte administrativa, todo lo que es contable, casi todo lo que hay que hacer en papeles. Y mi hijo Alonso Islas Durán, él es el único hijo que tengo y ha sido muy importante en este tema, es el que atiende y pone la música cuando está, ya que estudia música en Chillán y será mi heredero.

Y bueno entre nosotros recibimos a la gente porque es muy visitado por colegios, por comunidades, incluso por universidades, por su amplia variedad de nativos, como yo les explico acá tenemos más de cien especies nativas diferentes, algunas son: el copihue; el alerce; tres variedades de mañío; luma; meli; ñocha; voqui pil pil, un voqui valdiviano que es bien escaso; cohuiro, un colli que es frutal; la araucaria, que también la araucaria está con serios problemas; pitao; hay una enredadera que se llama capachito; algunos helechos nortinos; rastreros; helecho valdiviano; hay harta variedad de plantas que son del sur, peumo; coihue, roble; arrayanes, como tres variedades de arrayanes; pitra; temu. Como ven tenemos una amplia variedad.

¿Don Moisés y va relacionando árboles unos con otros, porque los va agrupando, adelante están los helechos, atrás están los ornamentales, pero con los nativos?

Los nativos he tratado. Los años me han enseñado que al tener sólo en un lugar una cantidad de radales, de repente les entra la peste a uno y se va traspasando a otro y como que empiezan a enfermarse todos. Y me fijé que los que criaba todos revueltos andaban súper bien, el Radal de allá no se enfermaba, tampoco le pegaba al de acá, al de al lado tampoco le pegaba y todo bien. Y me di cuenta que todos revueltos empiezan como a competir entre ellos para crecer, ellos compiten entre ellos, como el bosque natural en donde uno encuentra coihue, roble, maitenes, de todo. Y entonces traté de tener la mayoría así como revuelto. Entonces muchas veces tengo que yo atender, o alguien que conoce los árboles para atender a algunas personas porque o sino no los saben reconocer. Pero me gusta verlos como compiten los árboles entre ellos, entre si.

¿Y cuándo busca una nueva especie va para el cerro a buscarla, se la traen, cómo lo hace?

Empecé en un principio a sacar algunas plantas del bosque, de repente por ahí de primera, para ir aprendiendo. Trabajaba para afuera y me traía algo y así fui armándome de plantas. Y después ya fui recolectando semillas y ahora ya en su mayoría son por semilla o esqueje.

Hay muchas plantas que se hacen por separación también, separando, como las ñochas. Hay algunos voqui que también se hacen haciendo separaciones, se van enraizando y uno va sacando de las mismas plantas, ella va reproduciendo. Y casi la mayoría se da por esqueje, pero tienen que ser esquejes buenos para que vuelvan hacer como el mismo árbol, hay que saber escoger los esquejes en algunas variedades.

Los helechos se empiezan a separar, del mismo helecho se van haciendo más separaciones y se van haciendo más cantidad. Acá mismo en el vivero van saliendo una que otra plantita y uno las va poniendo en bolsa o en bandejitas.

Hay especies que cuesta mucho encontrarlas en viveros, acá yo tengo alrededor de más de cien especies nativas, y alrededor de más de doscientas mil plantas en total en el vivero, esa es la cantidad que hay más o menos aproximado, pero por ahí.

Usted es el que anda separando las semillas, los esquejes, todo eso, usted se pasa el día en esas faenas.

Casi todo el día yo replico, las personas que me ayudan me hacen varias cosas, pero yo hago lo de las plantas más directo, todo lo hago yo. Yo creo que igual es una mala costumbre que uno tiene, no querer darle responsabilidades a otras personas, pensar que uno es el único que lo hará bien, pero igual existe que se da la mala mano y la buena mano. Yo antes no creía mucho en eso pero ahora si, porque acá ha pasado mucha gente, muchos alumnos, mucho de todo y hay personas que han hecho plantas y nada ¡nada!. Y al lado tengo otra persona que está haciendo lo mismo, llenando las bolsas, cambiando las plantas y súper bien todo, pucha pescan cualquier planta y la planta les sale y hay personas que no hay caso.

¿Y a qué cree que se debe eso?

Yo no sé en qué irá. Conozco a un amigo que plantó varios árboles y nada, y un día habló con un niño que había trabajado conmigo y le fue a plantar y pucha los árboles al poquito tiempo bonitos. Y la otra persona sabe plantar, pero no tiene la mano, no, yo creo que algo tiene que haber por ahí.

Las señoras del campo dicen que hay gente que tienen las manitos verdes y otras que no las tienen.

¡Si! Y sabe que yo creo en eso, porque aquí lo he visto. Igual yo me conecto un poco con los árboles, yo creo que la gente lo puede encontrar loco y todo, pero yo creo que los árboles si tienen vida, sentimiento, tienen de todo. Tienen hartas cosas que uno las desconoce, bueno ahora igual se está investigando todo y como que se han dado cuenta de algunas cosas, pero yo de un principio siempre he visto y me doy cuenta que los árboles como que tienen reacciones a ciertas cosas, uno va viendo los árboles.

¿Y le habla usted a los árboles?

Sipo, les hablo. Antes les ponía música (risas) y como que anda mejor. Y los pajaritos aquí andan, hay horarios que los pajaritos andan gritando por todos lados. Llegan los carpinteros, los zorzales, ¡llegan muchos pajaritos! andan por todos lados dando vuelta, pero como yo tengo gatitos como que de repente los gatitos me los ahuyentan, pero si no tengo gatitos llegan las lauchas, los guarenes a comerse las semillas, entonces se da un equilibrio.

Aquí cuando vienen los niños, los niños son muy felices. El vivero siempre ha sido vivero, pero yo lo fui formando como un vivero parque, cuando yo llegue aquí era puro terreno, maleza no más, y después le fui poniendo arbolito, arbolito y se fue dando esto, pero de a poco. Siempre quise un vivero que fuera lo más natural posible, yo podría poner todas las plantas amontonadas y poner un riego eléctrico que funcionara desde adentro, pero ya no sería lo mismo, no sería igual, dejaría de ser el vivero que es. Ya sería mecanizado, no sería igual, yo trato de usar lo menos químicos que se pueda, trato de no estar fumigando por el tema de las abejas y muchas cosas.

¿Y usted hace sus propios abonos también?

La tierra trato de que sea buena tierra y los abonos trato de comprar. Hay unos de muy buena calidad que salen ahora, muy buenos para lo que son plantas que yo creo que uno no sería capaz de hacerlos, no tan eficientes.

(risas) cada uno a su quehacer

Es que igual yo soy autodidacta, yo no estudié nada de esto, yo fui aprendiendo por el camino, mis estudios son prácticamente básicos, termine el octavo no más y empecé. Y empecé de a poco, igual la pasaba mal porque de repente uno conversaba con la gente y decían oye si tú no estudias no vas a ser nadie en la vida.

Una vez intenté de estudiar, me iba yendo re bien porque yo estaba más maduro y ya sabía que había que estudiar con más responsabilidad, y un día justo tuve que empezar a hacer otras cosas y tuve que dejar de estudiar eso, y dije ya voy a seguir en lo mío no más, de a poco iré aprendiendo pero sin mayores estudios. Pero como que la gente tanto que te amenazaba y como que dije vamos a hacerle empeño a ver si somos capaces de tirar para arriba. Y no es que este en contra del estudio, jamás, siempre para mi feliz que la gente estudie, pero hay gente como que discrimina tanto por esto y eso se notaba mucho.

¿Y cómo se relaciona con el entorno, con la comunidad?, nos contaba que algunos de los chicos que vienen a ayudarlo son de acá de la zona, las mujeres de la Relmu Witral[2] lo visitan, cómo se da su relación con la comunidad.

Yo, como les digo, con los alumnos en práctica yo tengo bien buena relación con todas las personas, creo yo (risas). Llegan a pedirme de repente que le de la práctica a su hijo porque es un vivero que está cerca y la gente que conoce el vivero igual les encanta. Entonces yo les digo que pucha que casi no recibo mucha gente, pero si les doy la oportunidad a la gente de la zona, de acá mismo. Porque también con harto sacrificio mandan a los hijos a estudiar afuera, y que vayan de nuevo a hacer la práctica se vuelve caro, porque las prácticas por lo general no son pagadas, muchas veces no les dan la comida. Yo acá cuando puedo les doy para el pasaje, si se portan bien igual les tiro algo a los cabritos así que se van bien contentos en ese sentido.

Y con la Relmu, por ejemplo, yo en algún momento les he entregado plantitas por ahí, muchas veces les coopero con algo que pueda, siempre hemos tenido muy buena relación con ellas, con todas esas señoras, son señoras de harto sacrificio, yo me doy cuenta que ellas con sus manitos hacen muchas cosas. Siempre estoy bien con ellas, no por interés de venderles las plantas, sino porque llevo una buena relación. Y con toda la comuna, cuando puedo a un colegio cooperarles con algo, con algunas plantas lo hago, no me gusta tampoco andar alardeando, pero si hacerlo para el bien de la comuna porque necesitamos que la comuna vuelva un poco más a lo que era antes, porque antes había harto nativo por todos lados, habían muchas plantas, árboles, medicinales, la gente andaba media hora para allá y pillaba ñocha, ahora no, ahora uno se va al campo y uno conversa con gente antigua y no se acuerdan cuál era un ulmo, como era el ulmo, qué árbol es este, el peumo, no se acuerdan porque ya han pasado tanto años y ya no los encuentran. La luma, los meli, no saben diferenciarlos, mucha gente que es antigua porque hace rato ya que los árboles se fueron de la comuna.

¿Y por qué cree que es importante que no se olvide ese conocimiento entre la gente? Como el reconocer un árbol, reconocer una planta.

Yo creo que al conocerlo uno también le da más valor a los árboles, y los árboles la mayoría, todos tienen una propiedad, ya sea la raíz, la hoja, la corteza, la misma Relmu tiñe. Ellas también valoran harto sus árboles, respetan harto los árboles, no es llegar pescar un árbol y arrancarlo, no, ellas saben trabajar en eso, porque hay mucha gente que hace cosas pero mata el árbol también.

Por nuestra parte ya le hicimos todas las preguntas, usted nos quiere decir algo más

Lo que me gustaría es que se tratara de promover más el árbol nativo y darle más importancia porque todo el mundo anda detrás de las lucas, que todo sea rápido, que la plata esté para la otra semana, el otro mes, pero nadie tiene la paciencia de hacer esto, de cuidar los árboles, cuidarlos. Todo lo contrario botan árboles, estos días estuve mirando para allá para el norte, no sé donde, botaron un tremendo cerro de árboles nativos porque van a poner paltas, pucha ¡lindo se verá! ¡ricas son las paltas! pero terminaron con una cantidad de vegetación, dejaron pelado el cerro e igual toman mucha agua las paltas. No me manejo mucho en el tema de los paltos, pero lo que hicieron fue terrible.

Por eso yo llamo siempre a la comuna a cuidar nuestro entorno, a cuidarlo. Porque no hay conciencia, pero esto debiera salir del colegio y de los papás, porque no sé puede ser así. La otra vez vi un notro muy bonito por la carretera, el notro estaba apegado muy al cerco, bonito ¡florecía rojo de una manera! un rojo muy escaso, un rojo intenso que da el notro, que son pocos, y fueron y lo cortaron, estaba florecido y cuando pase para allá de nuevo ya no había nada que hacer.

Ya hay muchos jóvenes, mucha gente que está tomando conciencia, pero eso es recién.

 

Fotografías: Pablo Marchant.

 


[1] El vivero El Pellín está ubicado en el sector de Tranaquepe, Kilometro 39 en el camino entre Cañete y Tirúa; ahí siempre lo acompañará don Moisés Islas en su visita, disfrute.
[2] Relmu Witral (Telar Arcoíris) Es una asociación de tejedoras mapuche Lafkenche, pertenecientes a distintas localidades de la comuna de Tirúa.