Para comenzar, es importante retomar un poco la historia del tatuaje en nuestro país. Aunque no hay registros oficiales respecto del año en que llega y desde dónde, los pocos estudios que se han realizado indican que fue a través de los puertos que comenzaron a llegar los primeros tatuajes. Según Evelyn Cazenave, periodista investigadora del tatuaje en Chile, nuestros pueblos originarios no tenían la costumbre de tatuarse, por lo tanto no es de ellos de quienes heredamos este oficio. La explicación que encuentra Evelyn, a través de muchas de las entrevistas que realizó a los más diversos tatuadores, es que los marinos fueron quienes comenzaron con la práctica del tatuaje, es por eso que en un principio era un oficio oculto: “Como no existe una historia oficial y los más viejos no superan los treinta años tatuando, entonces es hace treinta años, más o menos el 70, yo creo que en el 60. La gente de Valparaíso, por ejemplo, los tatuadores de allá, dicen que llegaba a los bares el viejito que iba con su bolsito, como bolso de médico, y tatuaba ahí mismo en los bares, así como muy de cantina. Eso es lo único, pero al final es un registro de boca en boca, no hay un papel ni nada que lo avale y las nuevas generaciones desconocen cómo llega a Chile”.

La masificación del tatuaje se produce recién en los años 90. A través de la música comienzan a aparecer los tatuajes como una forma de expresión posible y así se empieza a poner de moda, al menos entre las personas que compartían estos gustos: “Lo que me contaba Fredy Ampuero, que partió tatuando en el Eurocentro, es que cuando llegaban los videos de MTV, no sé, de Guns N’ Roses, que era como lo máximo, decían: ‘Ya, hagamos este tatuaje’ y hacían los flashes en base a eso o de repente que alguien se pegaba la paletiá y viajaba a Europa y se traía una revista y ahí empezaban a aprender”.
tatuaje stgo 1Los tatuadores coinciden en que, en sus inicios, el tatuaje en Chile era muy poco desarrollado. Había pocas diferencias entre los tatuadores, todos compartían un perfil similar, se ligaban fundamentalmente a las ondas rockera, punk, motoqueras, todos compartiendo un cierto principio de rudeza. Como aún no se masificaba la demanda, los consumidores también compartían ese mismo perfil. No existía la venta de insumos para el tatuaje y eso requería que los tatuadores desarrollaran un mayor conocimiento técnico del rubro: aprender a armar y desarmar una máquina de tatuaje, soldar las agujas ellos mismos o incluso construir una máquina por su cuenta. Quienes vivieron ese período comparten que fue positivo y hoy en día valoran mucho esos conocimientos adquiridos en vista de las necesidades. En cambio, quienes hoy en día deciden introducirse en el rubro del tatuaje encuentran todo solucionado y a su disposición, por lo que tienen un déficit en conocimientos integrales.

Habiendo establecido el contexto, nos propusimos investigar el rubro del tatuaje en Santiago desde las propias visiones de quienes se dedican a él. Al analizar la oferta encontramos una primera diferenciación: están las tiendas de tatuajes en galerías comerciales y están los estudios de tatuajes. De acuerdo a los tatuadores entrevistados, este fenómeno responde naturalmente a una mayor y más diferenciada demanda del trabajo. Aún así el trabajo en las galerías tiene ciertas consecuencias negativas: por tratarse de sectores con gran afluencia de público, el consumidor va en busca de la oferta que mejor satisfaga sus expectativas, tanto en precio como en calidad, de esa manera se da una competencia entre las tiendas y las relaciones entre los locatarios pueden verse afectadas. En cambio, en el estudio la mayoría de los consumidores se acerca con una idea más clara de la especialidad que se trabaja y del precio que puede tener el tatuaje, por ende, los clientes son agendados y no llega a darse una competencia con otros estudios, como especifica un tatuador de estudio con experiencia: “Lo que pasa es que esas tiendas tienen un carácter comercial y que estén en una galería, pegadas a otras veinte tiendas, es malo igual. Es malo porque comienza una competencia súper sucia, donde importa más cuánto están dispuestos a recibir por ganarse al cliente que la calidad del servicio que están entregando o realmente cobrar lo que vale”.

tatuaje stgo 2Asimismo, también hay una crítica de parte de los tatuadores que trabajan en galerías hacia los que lo hacen en estudios, y tiene que ver con el hecho de que estos últimos llegan a consolidar una marca personal que les permite cobrar precios muy altos y finalmente se vuelve comercio, por lo que estarían cayendo en lo mismo que las galerías.

En general, las personas que nos responden en los centros comerciales están concentradas en su trabajo e indican que es como cualquier otro. No se han perfeccionado en un estilo especial y cumplen más bien con responder a las peticiones de sus clientes. Esto sucede porque muchas de estas tiendas no son atendidas sólo por sus dueños, sino que son marcas que contratan a distintos tatuadores para que comiencen a tatuar bajo su nombre. Es así como los tatuadores se convierten en empleados que trabajan respondiendo a múltiples pedidos, sin preocuparse de establecer una línea propia, pues el lugar donde trabajan no depende de ellos.

Pese a las críticas o diferencias de uno u otro espacio, varios entrevistados coincidieron en que durante el desarrollo de su carrera han vivido cada una de esas instancias. La mayoría se inició tatuando a sus amigos más cercanos, después de un tiempo consiguieron un trabajo en una tienda de tatuaje y ahí adquirieron una práctica real de tatuar todos los días muchos diseños distintos. Luego de un tiempo, algunos tatuadores decidieron independizarse y formar su propio estudio o bien asociarse con otros para crearlo.

El público del tatuaje ha evolucionado junto con los tatuadores, y el cambio de mentalidad en Chile respecto a esta práctica posibilita que hoy en día podamos hablar de una “moda” del tatuaje. Evelyn nos cuenta que efectivamente la concepción “ha cambiado muchísimo. De hecho he tenido la posibilidad de entrevistar a muchos tatuadores y ellos mismos me comentaban que la apertura de mente en la sociedad chilena ha ido avanzando a tal punto que, no sé, antes recibían a un cliente por día, si es que, y hoy en día las tiendas de tatuajes están llenas. Entonces, claro, efectivamente podríamos hablar de una moda, lo que igual genera debate, porque la vieja escuela es un poco reacia a eso. Quizás hay mucha gente que se está tatuando por moda, pero por otra parte igual es bueno porque la gente está cambiando la percepción que tiene del tatuaje y siento que hoy en día hay muchos que se están atreviendo; ya no son solamente los jóvenes, sino que también hay gente de oficina, médicos, de distintas profesiones, y es un poco como reeducarnos en el tema y ver que no vai a dejar de ser persona porque tení la piel con tinta”.

La periodista nos comenta además que, en general, las personas que se tatúan lo hacen para marcar hitos importantes de sus vidas, etapas de cambio y de crecimiento personal. Así, desde los 90 hasta ahora el tatuaje ha pasado de ser algo estético, asociado a un estilo determinado, a transformarse en una forma de expresión ligada a la vida personal y que cualquiera puede adoptar. Sin embargo, Evelyn señala que todavía falta desarrollo en la cultura chilena respecto a la manera de entender y recibir el tatuaje, sobretodo en el ámbito laboral: “Por ejemplo, me he topado con historias de personas que eran ingenieros u oficinistas y todavía tienen que ir a trabajar cubiertos, o sea, tienen sus tatuajes en los brazos, pero van a la pega con las mangas tapadas”.

Todos los tatuadores concuerdan en que la masificación del tatuaje responde directamente a su incorporación en los medios masivos de comunicación. Desde que en la televisión aparecieron los astros del rock con tatuajes y, sobre todo, desde que se creó el programa Miami Ink, es que la gente le perdió el miedo a los centros de tatuaje, a tatuarse, y fue comprendiendo que este oficio se podía ejercer de manera profesional e higiénica.

Con respecto a la masividad del tatuaje y su éxito en los medios, una de las primeras tatuadoras chilenas nos plantea la importancia de mantener la ética en el trabajo: “En el sentido comercial, claramente nos conviene que haya pasado eso [la masificación del tatuaje], pero también hay que ser ético y estudiar y aprender. También, piensa: montar una mesa con los mejores materiales te sale diez lucas, entonces es una falta de ética estar cobrando diez lucas por el tatuaje, porque sabí que ese tatuaje no va a tener esos materiales. Hay varias cosas éticas que deberían aprenderse, por ejemplo: cuando alguien copia el diseño del otro, entonces esa persona, si lo sube a internet, tiene que decir que fue inspirado en el diseño de otro”.

tatuador-9El hecho de que se haya popularizado hace que no se cuide siempre la calidad y tampoco esta ética de la que habla la entrevistada. En esto internet ha sido una herramienta que, si bien ha servido para generar autodidactas en el tatuaje que pueden llegar a ser muy buenos tatuadores, también ha provocado que muchas personas se puedan dedicar al oficio sin adquirir el compromiso suficiente, que sí viene aparejado, por ejemplo, a la relación maestro-aprendiz, donde no solamente se traspasa conocimiento, sino también un sentido de la responsabilidad.

Varios de los tatuadores que entrevistamos nos cuentan que tienen aprendices. La manera en la que estos novatos se introducen en el tatuaje resulta ser una experiencia completa, marcada por la paciencia, pues es el camino largo. Un experimentado tatuador de estudio nos cuenta: “Yo los pongo a que trabajen en la recepción [risas], les pago un sueldo y les digo: ‘Ya, sumérgete en el mundo del tatuaje desde dentro de la tienda y cuando tengai tiempo, dibuja, y cuando tengai tiempo de sentarte al lado de nosotros y preguntar lo que querai, pregúntalo’. Y esa es la mejor forma de aprender, entendiendo desde dentro de una tienda lo que está pasando”.

Debido a su masificación, el tatuaje se ha vuelto uno de los pocos oficios que asegura un buen futuro laboral. Todas las personas que entrevistamos dicen no tener problemas de plata y, en general, tienen una buena o muy buena situación, lo que les permite vivir tranquilamente. Ahora bien, esa masificación, como menciona Evelyn, también conlleva algunas desavenencias: “Yo creo que hoy en día es una muy buena fuente laboral, entonces al final muchos están entrando a competir en el juego que dispone el mercado. Ahora, no digo que sean todos, también hay mucha fraternidad en algunos pares, pero la percepción que me quedó de la investigación es que no es un oficio demasiado hermanable. Y lo he visto también porque tuve la oportunidad de tatuarme con una chica que estaba recién partiendo y era como: ‘No encontré ayuda en ninguna parte, me las tengo que arreglar sola’”.

Pudimos observar que no hay un gran desarrollo de redes entre los tatuadores y que las relaciones se basan fundamentalmente en la afinidad, como cualquier relación de amistad. Si bien los tatuadores se conocen, especialmente entre quienes tienen estudios, es más bien un trabajo individual y no colaborativo. Algunos nos contaron que hace unos diez años hubo un intento de generar una especie de gremio de tatuadores con el principal propósito de postular a fondos que beneficiaran el desarrollo del oficio, pero el proyecto fracasó y desde ahí no ha habido ninguna otra iniciativa. Las únicas instancias de reunión entre tatuadores de diferentes estudios son las convenciones de tatuajes nacionales o internacionales. Pese a esto, sí existen redes a pequeña escala, originadas fundamentalmente a partir del aprendizaje y de las relaciones que surgen entre quienes enseñan a aprendices las técnicas para introducirse en este oficio.
tatuaje stgo 4El mundo del tatuaje, aunque no es machista, sí está masculinizado. La mayoría de los entrevistados coinciden en que los tatuadores en general son hombres y, si bien no existe una mala actitud hacia las mujeres, aún es un terreno masculino: “En Chile existen tatuadoras, algunas muy buenas, pero yo siento que todavía sigue siendo terreno de hombres y no tengo la respuesta de por qué. He hablado con algunos tatuadores y me dicen que la mujer puede ser mucho más capaz, porque tatuar requiere delicadeza, requiere trazos finos, etc.”. Esto puede tener su explicación en los orígenes del tatuaje, ligados al puerto, a las cantinas y posteriormente a las bandas de rock. Todos estos ambientes no se caracterizan por estar poblados de mujeres, pero esto no significa que no existan mujeres dedicadas a este oficio: son minoría, pero se abren espacio en el mundo del tatuaje cada vez más.

Finalmente, el tatuaje representa uno de los oficios más en boga en la actualidad, pues es una buena fuente laboral, segura, que permite a los que se adentran en sus técnicas mantener un buen nivel de vida, además de contar con cierto prestigio, al menos entre las generaciones más jóvenes. Lo anterior es posible gracias a que el tatuaje ha tenido una buena aceptación entre los chilenos, cuya mentalidad de a poco ha ido cambiando, y hoy en día es una práctica común, esperable de cualquier tipo de persona, de cualquier edad o sexo.