Dentro de las actividades que nos encontramos actualmente desarrollando como organización, está la investigación sobre los orígenes del Tejido en Crin. Nos propusimos desentrañar los inicios prehispánicos y coloniales de éste oficio. Planteamos como hipótesis de investigación la posibilidad de entender este trabajo desde un pasado prehispánico, se piensa, que existe una relación directa entre los quehaceres que realizaron las poblaciones indígenas que ocuparon estos territorios, antes y durante la época colonial, con la cestería en miniatura que actualmente se ejecuta en Rari y Panimávida.

Hasta la fecha son escasas las investigaciones que se han realizado sobre los orígenes de este oficio. En esta oportunidad, queremos comentar el destacado trabajo elaborado en 1985 por el Museo de Arte y Artesanía de Linares que tuvo como resultado el  texto Artesanía de Rari a cargo de Paz Olea Carrillo y Jorge Valladares Campos. En dicho trabajo, los autores plantean por primera vez la posibilidad de pensar el Tejido en Crin desde el mundo prehispánico, emparentándolo con las poblaciones mapuche que vivían antes de la llegada de los Españoles en la precordillera del Maule. Explican: “es difícil hoy determinar desde que tiempos empieza esta artesanía casera de las tejedoras de Rari. Desde luego, su data es desde muy antiguo, por lo menos de un par de siglos, pues este arte vino a ser una derivación de la artesanía más primitiva, como es la del mimbre, que comienza desde la época en que aún existían los indios putaganes. A pesar de todo, hoy es una de las artesanías más características de nuestro país, por la belleza que encierra cada una de sus hermosas figuras artesanales.” (Olea et. al.,1985:9)

Fueron estos datos encontrados, más los relatos orales de algunas tejedoras, los que nos llevaron a pensar en la posibilidad de situar el Tejido en Crin como una actividad proveniente de las poblaciones mapuche que habitaban en el sector. Y debido a que no existe ninguna otra investigación previa que afirme estos antecedentes del Tejido en Crin, es que nos decidimos a corroborar los datos que exponen los autores y confirmar su afirmación.

Olea y Valladares reconocen en su texto la existencia de cuatro importantes pueblos indígenas maulinos en el sector precordillerano, específicamente: “Al oriente, entre el estero de Rari y el río Putagán, estaba asentado el pueblo de este último nombre, siendo sus pobladores llamados “indios putaganes”; en la parte sur-poniente, estaba el pueblo de Catentoa, en la margen derecha del río Loncomilla y al poniente del actual pueblo de Villa Alegre, estaban los indios longomillas; y cruzando este mismo río, y en las primeras serranías de la cordillera de la costa, estaba el pueblo de Purapel. Todos estos pueblos, a la llegada de los españoles, tenían una abundante población que usufructuaba gran parte de las tierras de la actual provincia. Por su ubicación geográfica, las tierras de Panimávida y sus aledaños pertenecían a diferentes parcialidades del cacique principal del pueblo de Putagán.” (Olea et al.,1985:8)

Si esta información es válida, y eso es lo que nos proponemos confirmar, significa que no es descabellado emparentar el tejido con pelo de caballo que actualmente se realiza, con la cestería en boqui que antiguamente se desarrollaba en el sector. De hecho, los autores también confirman que el oficio se desarrollaba incluso posterior a la llegada de los españoles. Explican que la ocupación de los conquistadores se debe a que el mismísimo Pedro de Valdivia le entregó en premio por sus servicios militares al Capitán Bartolomé Blumenthal, después conocido como Bartolomé Flores, la encomienda de los indios Putagán que vivían en el actual sector precordillerano de la Región del Maule. De esta forma, todas las tierras de la parte alta de la actual provincia de Linares: Colbún, Panimávida, Quinamávida, Rari, Abranquil, entre otras, que se ubicaban entre los ríos Putagán y Maule, pertenecían a la jurisdicción del pueblo de Putagán, y fueron entregadas a dicho Capitán Español y sus descendencia. (Olea et al. 1985:8)

Gabriela Parada

Será en esos mismos territorios que más tarde se comenzarán a construir casas, constituyéndose un pequeño pueblo, que actualmente se conoce como Rari. Palabra, que explican Olea y Valladeros, deriva de la palabra mapuche “raren”, que sirve para dar nombre a un arbusto silvestre (Eugenin Rarin). Al igual que la palabra Panimávida, con que se nombra a la localidad que se ha constituido en el principal centro de comercialización de la artesanía en crin, que significa “montaña de león”. (Olea,1985:11)

Estos específicos y valiosos datos que entregan los autores son los que nos han permitido pensar en la posibilidad de entender el Tejido en Crin como un quehacer de larga data, con una clara raíz indígena. Por ahora, recién nos estamos sumergiendo en textos e investigaciones que nos permitan confirmar la información planteada por dichos autores, y  también por algunas artesanas, que aseguran que su trabajo proviene de una tradición de cestería mapuche. Por ahora, seguimos entre libros tratando de entender como se fue desarrollando a lo largo de los años la cestería de la precordillera para convertirse en la cestería en miniatura que hoy se realiza. Seguimos trabajando. Ya les contaremos más avances.

Emilia Barros