Por Pablo Apellidos.

El escritor latinoamericano Roberto Bolaño es uno de los más populares (si no el más) dentro del mundo de la gente que lee, y aunque esto no signifique mucho, se han generado múltiples ensayos, biografías y documentales en relación con su obra y el personaje que se forma en torno al autor. El presente texto no busca sumarse a la lista de documentos antes mencionados, sino entregar algunas elucubraciones sobre Bolaño en relación con sus oficios.

¿Cuántos oficios tuvo?

Cuando decidí escribir de Roberto Bolaño en relación con sus oficios, me entusiasmó la idea de que realizó múltiples actividades tales como: botones, recolector de basura, descargador de barcos, lavaplatos, vendedor de bisutería y cuidador de camping, entre otros. En un principio pensé en estas ocupaciones como una larga lista de oficios; gran error, pues cada una de las actividades mencionadas tenía como función alimentar un solo asunto, que iba más allá de su estómago. Todo el poco dinero que le pagaban por trabajos de “baja calificación” lo utilizaba mínimamente, de este modo lograba ahorrar para pasar temporadas sin trabajar en nada más que en la escritura, y he aquí la hipótesis fundamental: al parecer sería obvio decir que Roberto Bolaño tuvo sólo un oficio en toda su vida, el de escritor.

Bolano_y_Parra

Escribir, ¿un solo oficio?

Sabemos que la obra de Roberto Bolaño se puede dividir a grandes rasgos en dos géneros, poesía y narrativa. Si bien en el párrafo anterior planteo que el único oficio de Bolaño es escribir, pregunto: ¿escribir narrativa y poesía puede ser el mismo oficio? Uno de los poetas predilectos de Bolaño, Nicanor Parra, plantea: “Todo lo que nos une es poesía. Solo la prosa puede separarnos”, y Roberto en su momento hace una clara distinción, refiriéndose al oficio de poeta como algo separado del de narrador: “Siempre me ha costado reflexionar sobre mi poesía o sobre el oficio de poeta. Las pocas veces que lo intenté, al leerme, me sentí como un tipo ridículo que mete la pata hasta el cogote, nunca dije lo que de verdad quería decir… Como en los tiempos antiguos en que a los poetas sólo los leían los poetas. Así, pues, no es que optemos por la humildad, sino que no nos queda otro remedio”. Más claro echarle agua, escribir si bien es un oficio, lo es en la medida en que encierra una serie de géneros literarios, los cuales se distinguen entre sí. Podríamos entonces decir que escribir es la actividad única, que encierra una serie de oficios según los géneros que desarrolle y que en el caso de Bolaño serían dos: poeta y narrador.

¿Entonces tuvo dos oficios?

Digamos que sí, pues cómo ya se explicó NADA era más importante para él que darse tiempo para escribir y TODO lo que hacía giraba en torno a esta actividad. Todo esto, claro está, hasta que fue padre, primero de Lautaro, luego de Alexandra; entonces coordinaba sus tiempos para escribir y pasar tiempo con ellos. Desde ahí en adelante pareciera que se produce un vuelco en cuanto a sus prioridades, más aún al momento de saberse enfermo del hígado y probablemente sospechar o al menos aceptar como posible la idea de morir. Si antes todo era vivir para escribir, pareciese que en sus últimos días, dedicados a las novelas que conforman 2666, la idea era escribir para generar una especie de “seguro de vida” para sus hijos. Entonces el oficio se vuelve funcional a la paternidad, o será acaso que para Roberto la paternidad pudiese ser un tercer oficio dentro de su vida, el único capaz de desplazar en parte los de poeta y narrador, que marcaron toda su vida como persona pública. Son preguntas frente a las cuales prefiero intentar no responder o al menos reservarme de hacer pública una hipótesis. ¿Qué opina usted?