Entendiendo el estudio, comprensión y observación de la naturaleza como un oficio, pareciera que somos bastantes los interesados en el tema. Sobre todo porque este aborda una amplia gama de disciplinas. Algunos son ornitólogos, otros micólogos, otros botánicos, otros herpetólogos, otros entomólogos y, así, hay un sinnúmero de ramas que, a mi modo de ver, son parte del estudio, comprensión y observación de la naturaleza. Además existe un creciente interés por este oficio desde un punto de vista más recreativo, vinculado al excursionismo y la fotografía.

Formalmente el concepto naturaleza se entiende como el «conjunto, orden y disposición de todo lo que compone el universo»[1]. Comprende «las condiciones que hacen posible la evolución y el desarrollo de las especies y de los ecosistemas»[2] y, de forma habitual, hace referencia al conjunto de seres vivos y a los fenómenos que surgen sin intervención humana.

En este sentido, la naturaleza no sólo se restringe a los lugares naturales, más prístinos y mejor conservados, sino que también está presente en nuestro entorno más cercano. Antes de establecernos en el lugar donde vivimos, existía un ecosistema natural en el que habitaban diversos organismos. Hoy en día, a pesar de la intervención que hemos causado, aún existen organismos que cumplen un rol en el ecosistema.

Un ejemplo interesante de mencionar es la ciudad de Santiago, que pese a ser uno de los paisajes más alterados del país alberga un gran número de organismos. Por nombrar algunos: culebras de cola larga y cola corta aparecen de vez en cuando en los alrededores del canal San Carlos y del cerro Santa Lucia. Lagartijas de pandereta con sus tonos verdes, amarillos y azules habitualmente se posan a tomar sol en la capital. Alrededor de cinco especies de murciélagos sobrevuelan la ciudad luego de esconderse el sol. Un gran número de aves, tales como picaflores, chunchos, lechuzas, carpinteritos, tiuques, tordos, mirlos, chincoles, zorzales, raras, peucos, aguiluchos, garzas, loicas, tencas, chercanes, entre muchos otros, viven en la ciudad y sus alrededores. Un caso excepcional fue el avistamiento de una pareja de halcones peregrinos que vivían en el edificio de la CTC, ubicado en pleno centro de Santiago. A su vez, todavía existe vegetación nativa con especies como quillay, boldo, espino, patagua, entre muchas otras.

Son muy interesantes las relaciones que se dan entre los organismos y su entorno. Por ejemplo, la vegetación proporciona refugio y es fuente de alimento para diversos organismos, de los cuales algunos polinizan sus flores y dispersan sus frutos. A su vez, la vegetación requiere de agua y nutrientes que obtiene del suelo. De esta manera, existen organismos que también cumplen una función proveyendo de nutrientes y aireación al suelo. Este tipo de relaciones son fundamentales en la naturaleza, y nosotros evidentemente también somos parte de ellas.

COL VIVI 8En este sentido, parece fundamental que tomemos conciencia del valor de la naturaleza y cómo nos estamos relacionando con ella en nuestro entorno más cercano, teniendo en consideración que nuestras prácticas influyen en el funcionamiento del ecosistema, lo que a su vez puede influenciar nuestro propio bienestar.

Los invitamos a todos a ser parte del estudio, comprensión y observación de la naturaleza como un oficio que nos permitirá conocer y comprender de mejor manera los distintos organismos y la forma en que interaccionan entre ellos y con su entorno. El fin último de estas prácticas, a mi modo de ver, es crear conocimiento, crear conciencia sobre la importancia de la naturaleza e incentivar acciones que busquen su protección.

[1]Diccionario de la Real Academia Española (RAE).

[2]Ley N° 19.300, Sobre Bases Generales del Medio Ambiente.