Por Javiera Naranjo y Pablo Marchant

 

No existe claridad con respecto a los orígenes de la platería mapuche, algunos investigadores sitúan el trabajo con metales anterior a la llegada de los españoles, reconociendo el contacto con los Incas como un momento de traspaso y/o afinamiento de las técnicas de orfebrería del wallmapu. Se reconoce el auge de este oficio a finales del siglo XVIII, época en donde se intensifican las relaciones comerciales entre la sociedad española y mapuche a través de los parlamentos, reconociéndose la platería como un símbolo de prestigio y estatus.

Los principales lonkos contaban con su propio retrafe el cual trabajaba exclusivamente a su servicio, encargándose de hacer las joyas de la familia, los adornos de las cabalgaduras y el menaje de sus rukas. Fue tras la llamada “Pacificación de la Araucanía” que comenzó un ocaso en la práctica del retrafe, el despojo que vivió la sociedad mapuche trae consigo el empobrecimiento, las mujeres y sus familias debieron guardar la platería utilizándola para realizar algún intercambio en momentos difíciles.(1)

Con el paso de los años los plateros ya no dependen de los principales lonkos, pasando a realizar sus trabajos de manera independiente para aquellos que solicitan sus servicios, este es el caso de José Huenuche Reiman, retrafe de 42 años que viene desarrollando el oficio hace diez años. Su taller se encuentra en Lawenmapu a orillas del Lago Lanalhue, en lo que es la reserva «El Natre», que hace poco fue nombrada Santuario de la Naturaleza.

Es oriundo de Pilinmapu, entre Capitán Pastene y Lumaco, territorio Nagche, región de la Araucanía. Tierra de la que José emigró a los trece años y donde aún vive gran parte de su familia. Es padre de dos hijas, la mayor, Alen Janequeo y la que sigue, Llancakura.

Con el interés de conocer sobre su historia y trabajo quedamos de reunirnos a primera hora de la mañana con él, para sorpresa nuestra, nos esperaban con desayuno, así que nos sentamos a tomar mates y comer huevos con una parte importante de su familia: Millaray, Calfvkura y Llancakura, todas mujeres de buena conversación, mirada firme y muchas sonrisas. Faltó conocer a Juanita «chuchu» y Mario Cayupi.

¿Cómo llegaste a ser retrafe?

La actividad del retrafe, del retran, es una actividad que he ido descubriendo con el paso del tiempo. Cuando era niño, recuerdo tenía unos 12 años aplané a golpes con martillo una moneda y con un cincel corte rústicamente lo que se asemejó a un aro, recuerdo también que en las conversaciones familiares en ocasiones se hablaba de que había un platero de la familia Huaiquil pariente de mi mamá que vivía en la Comuna de Lumaco, este pariente siempre se le conoció como platero y trabajo hasta su muerte, hoy uno de sus hermanos aún desarrolla ese oficio. Muchos años después tuve un acercamiento a la platería mapuche cuando viví en Ranquilhue, comuna de Tirúa, en casa de un matrimonio donde ambos trabajaban la platería, ahí pude ayudar a limar piezas y ver como era el proceso de elaboración de piezas de platería. Esto fue por el año 2007, así por esas casualidades de la vida me estaba acercando cada vez más al camino del retran.

Mi inicio de retrafe fue a raíz de vivir la prisión política en el año 2009; caí detenido, fui procesado, enjuiciado y condenado en lo que se conoció como el caso del Fiscal Elgueta. En mi estadía dentro de la cárcel “El Manzano”, un penal que está en Concepción, comencé a desarrollar esta actividad. En ese tiempo quien era mi pareja, Millaray, ya tenía las nociones y conceptos sobre el retran y la platería y, por lo tanto, se abrió la posibilidad de que me los compartiera, además, por la necesidad y urgencia de generar recursos, ocupar mi tiempo en algo productivo, y así, amortiguar un poco la carga que significa ser el preso dentro de una familia.

Caí detenido en abril del 2009 y sería a los tres o cuatro meses de estar preso que ya comencé a trabajar, como orfebre en principio, porque no tenía bien claro que era el retran y ser retrafe. Comencé de forma autodidacta, buscando conocimiento en libros y con otra gente que me ha ayudado. Dentro de ellos fue primero Millaray Garrido, y después, Juan Antonio Painecura, que es el maestro que le enseñó a Millaray y que también me ha ido enseñando a mi, corrigiéndome en algunas cosas y conversando mucho sobre algunas técnicas. Desde el 2009 hasta la fecha he venido desarrollando esta actividad sin interrupción, no he cambiado la actividad por otra.

¿Cuando estuviste en la cárcel te dejaron tener un taller? ¿había otras personas que estaban trabajando también la platería?

Donde yo estuve no había nadie más, nadie que estuviera desarrollando el trabajo de orfebrería en el interior del Complejo Penitenciario cárcel el Manzano, al menos en Concepción. Por lo que conversé después con otros presos políticos que logré conocer ahí, que fueron del Mapu Lautaro y del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, ellos si desarrollaron en su tiempo, cuando vivieron la cárcel política, la platería y tuvieron sus talleres.

¿Y después de este tiempo transcurrido, qué es ser retrafe para ti?

El retrafe es una persona que desarrolla de forma bien seria el trabajo del metal. Hay varios tipos de metal, el más noble en este caso sería la plata, pero se trabaja el níquel, la alpaca, el plaqué, el bronce, los que vamos combinando con piedras, vidrios y cristales. Trabajando modelos tradicionales y también les vamos incorporando una funcionalidad más a los tiempos contemporáneos en que vivimos. Dentro de eso, buscamos mucho ser autodidactas, probar, ensayar con algunas cosas que antes no sabíamos, por ejemplo, no sabía fundir, no sabía refinar la plata, cosas como esas las hemos ido aprendiendo. El trabajo del retrafe es muy personalizado, se trabaja a pedido en su gran mayoría.

Se nos pasó la mañana conversando, en un momento Millaray llegó con muchas cajas y cajitas, todas contenían la historia familiar hecha pequeñas imágenes, de diferentes formas y pesos, las que fueron poniendo en nuestras manos mientras narraban, una por una su historia. Cada joya tenía su fecha, marcaban un hito, memorias profundas que se entrelazan con otras mujeres y hombres que constituyen su núcleo familiar.

En la intimidad de sus palabras fuimos conociéndolos, entendiendo la ética que los guía, nos sentimos cobijados entre sus historias, las que construían profundas imágenes interiores, evocamos cada detalle, cada momento. Sus hijas han crecido entre símbolos que han ido construyendo su existencia, su militancia política está marcada por la creación de todas estas joyas, las que nacen de un gesto de libertad, de autonomía y resistencia.

¿Cómo organizas el trabajo?

Acá actualmente desarrollamos la actividad como grupo familiar, este taller lo comparto con Mario Cayupi y Millaray Garrido, entre los tres desarrollamos este trabajo y en ocasiones las hijas nos hacen dibujos de diseños que nosotros concretamos en plata.

Mario Cayupi se incorporó por ahí el 2016 a trabajar, tiene por oficio ser escultor en madera. Millaray trabaja la gastronomía, es cocinera. Y yo de inicio estudié contador auditor en la Universidad de Concepción, tengo estudios universitarios, pero no ejerzo, opté por desarrollar este oficio del retran. Eso sí a mí mismo no me autoproclamo como retrafe, voy en un camino buscando y tratando de darle una seriedad, una calidad al trabajo, darle un carácter y un sello más personal.

Y acá dentro de nosotros, en el grupo que tenemos, entre todos nos corregimos. A mí me corrigen cuando hago algún trabajo si este está un poco deficiente, antes que salga a la luz pública, o viceversa, así que por ese lado nos ayudamos y potenciamos unos con otros, nos retroalimentamos siempre.

¿Por qué dices que no te puedes reconocer a ti mismo como retrafe?

Es que hay que tener mucho más experiencia para poder calificar como retrafe, porque el retran implica trabajar aplicando variadas técnicas complejas como el vaciado utilizando moldes. Los antiguos retrafe trabajaron sin los equipos que existen hoy día, y, sin embargo, lograron trabajar piezas finamente terminadas, las que hoy en día se pueden encontrar en un museo, o siendo parte de coleccionistas privados, son piezas de lujo, donde se puede apreciar una técnica tan precisa y se trabajó con menos herramientas que ahora.

Yo creo, y es mi opinión, que para considerarme un retrafe más calificado tengo que aprender más todavía, estoy en ese camino, tengo que buscar más conocimiento para hacer que el trabajo sea un trabajo más serio. Me gustaría aprender y desarrollar nuevas técnicas, innovar con otros tipos de técnicas utilizando siempre la plata; como el vaciado, el molde, la filigrana, el cincelado, el buril, el repujado, hay muchas técnicas todavía que aprender.

Sobre las técnicas que ya conoces ¿antiguamente qué técnicas tradicionales se ocupaban? ¿han ido cambiando con el tiempo?

Por ejemplo, actualmente utilizamos máquinas para perforar, brocas con taladro eléctrico, pero también se puede utilizar para perforar solamente un fierro o cinceles. Creo que antiguamente se utilizó martillo y mucho cincel, para hacer relieve y también para cortar, se va trabajando sobre una lámina y luego le aplicas desbaste con lima, van tomando forma las piezas definitivas. Solamente se necesitan martillos y un pequeño, o varios, cinceles para dibujar una lámina, para cortar y/o perforarla, ahora para que el trabajo sea más fino claramente hay que utilizar lijas y otro tipo de elementos para pulir, pero no me imagino yo como pulían antes, no hay muchos antecedentes sobre ello.

¿Y don Juan Painecura tampoco maneja esa información?

No le he hecho esa pregunta directamente, hay muchas cosas que para nosotros aún siguen siendo misterios, por ejemplo, hemos encontrado piedras talladas, que ahora están en los museos, están todas lisas y perforadas. Las quitra, son para fumar, tienen perforaciones con un diámetro de 0,7, ni siquiera de un milímetro ¿cómo lo hacían? Y son piedras, es roca, y están con carita, así esculpidas, entonces, los que trabajaron piedras, los que trabajaron metales, tenían un conocimiento profundo y ese nivel de desarrollo todavía cuesta que esté en nosotros.
Se puede ir viendo el desarrollo del retran al ir viendo las piezas que hoy están en museos o en colecciones, sean por tamaño, tipo de metal y aleaciones, detalles y relieves y el uso de remaches y soldaduras para unir varias partes que conforman un conjunto de joyería.

Estamos en busca permanente del conocimiento, algunas cosas las puedes buscar a través de youtube o cosas así, pero en el mundo mapuche hoy en día no quedan plateros rutrafe que trabajen solamente con cinceles, martillo y limas.

Y esa fractura en el saber de la técnica ¿tú a qué se lo adjudicas?

Yo creo que la pérdida, o esa fractura, tuvo que ver con el tema de la reducción del territorio y el empobrecimiento que hubo de nuestro pueblo, porque fue mucho el despojo, donde las prendas fueron robadas y algunas familias que quedaron en la pobreza vendieron sus joyas para poder comprar o adquirir algunas cosas que fueran necesarias. Pasó mucho tiempo para que la gente mapuche pudiera reponerse, entonces, ese lapso de tiempo, creo yo, que es donde el retrafe no se dedicó a hacer piezas porque no había gente que las estuviera demandando, sino que las preocupaciones fueron otras, la sobrevivencia más que nada.

Y hoy en día nuevamente está emergiendo el trabajo del retran, porque la gente mapuche está volviendo a tener nuevamente esa necesidad y también está teniendo los recursos, porque mandar a hacer una prenda dentro de una familia es costoso y la idea es que una prenda tenga una representación y significación, sea algo bien importante dentro de la familia, y no sea algo que se extinga en poco tiempo, sino siempre está la idea de que se perpetúe y quede como herencia dentro de la familia.

Y en ese sentido, tú nos decías antes que decidiste no solo realizar réplicas sino crear también tus propias piezas.

Sí. Entendiendo lo que nos dice nuestro maestro, Juan Antonio Painecura, él siempre nos conversa y nos dice: están los trapelakucha que siempre van a ser trapelakucha, que son ceremoniales, y algunos lo usan diariamente y otros no. Así como la ropa va variando, el uso de las prendas también, porque hoy en día la gente mapuche y la gente no mapuche que están necesitando de prendas y no está usando el mismo killkai, sikill, rvtrill, tupu o punzón que lleva para una ceremonia, los necesita para el uso de todos los días, entonces, está necesitando de prendas y joyas que son de uso diario, cotidiano en esta vida contemporánea.

La gente no anda con la iquilla en su trabajo, sin embargo, lo cambia por un echarpe, y el echarpe igual lo puede sujetar con un prendedor más liviano y más pequeño. En la medida que cambie su echarpe también pueden ir cambiando su prendedor, ahora eso manteniendo tal vez una forma o incorporando otro tipo elementos como cadenas, campanas o pin pin, pero siempre tiene relación con la platería tradicional.

Y en eso yo le encuentro razón al maestro, y la gente también nos pide eso, porque mucha gente que nos compra joyas no va siempre a las ceremonias, es gente que trabaja en oficina, trabaja en lugares públicos, en servicios públicos donde siempre andan presentados bien formales y con una linda joya.

Nos dicen: queremos las joyas de ustedes porque a ustedes ya los conocemos. Y es que no somos categóricos en decir: no, la joya tradicional se mantiene y nada más, para nosotros también está la opción de innovar, porque todo va cambiando, el mundo que vivimos está en evolución y nosotros mismos podemos incorporarnos en eso y darle cambios, darle desarrollo en el tiempo, porque las cosas en el mundo de la platería no pueden ser estáticas, porque todo lo que uno puede ver en el museo fue hecho y creado en su tiempo, para ese tiempo. Pero hoy en día el territorio se modificó, las familias se modificaron, hubo mucho movimiento y es lógico pensar que las joyas van cambiando y van teniendo un movimiento.

Sobre eso ¿Cómo van apareciendo estas nuevas imágenes?

Como hoy en día uno tiene acceso a ver distintas cosas, yo he buscado, por ejemplo, joyas que han tenido los Aztecas, Maya, Inuits, los Navajos de Norte América, son pueblos de ahí, y utilizaban mucho los collares y pulseras, usaban la plata, piedras, hueso y cuero, entonces, ahí los símbolos que utilizan son muy parecidos a los de acá. Y al mirarlos he pensado que se puede aplicar algo que hacen ellos acá. No he tenido la posibilidad de ir y hablar con plateros allá; porque ellos tienen gente que les trabaja la plata y les hacen sus joyas.

También en Siberia, los mongoles, los sammi, el Tíbet que es gente que están al otro extremo, en otro continente, pero sus joyas tienen mucha similitud con la nuestra, entonces, unos aros, unos prendedores, o unos pectorales ¡yo me impresiono! y digo: esto se parece mucho a un retril de acá, o a un kilcay de acá, cambian a veces las figuras que tienen la pieza, pero la forma en general tiene un parecido impresionante.

Y entonces, por ahí uno va buscando, porque lo que es la joyería moderna o contemporánea, no busco mucho ahí. Yo busco más en la platería que tienen otros pueblos ¿si existieron similitudes en la antigüedad por qué no hoy en día?, y eso también se ve en los tejidos, en los dibujos, en las lamas; acá mismo el Inca, Maya, Azteca está conectado, entonces, la platería es igual. Por cosas de tiempo uno no tiene la posibilidad de conocer directamente cómo trabajan ellos y qué significado le van dando a cada trabajo que tienen, pero lo que uno a veces puede ver por internet que son muy bonitos y son parecidos.

Y cómo fue eso que cuentas de que fuiste aprendiendo en el hacer, mientras practicaste fuiste sacándole la maña al oficio, aprendiendo…

Sí en un principio aprendí viendo las colecciones del museo de Cañete, las miré sin tener la pieza física, así empecé a hacer modelos y réplicas de eso, pero en tamaños pequeños. De ahí empecé a ver que dentro de la técnica que venían desarrollando los retrafe venían piezas grandes y con muy poco relieve, eran planas todas, pero a medida que va pasando el tiempo las piezas empiezan a tener más trabajos de relieve y esos relieves están hechos, o dibujados, con buriles y con metal y están hechos con puntos y cinceles todos los dibujos.

Hay muchas piezas que están hechas en vaciado, con molde, pero después fueron dibujadas. Y los que son pillanes, que son figuritas de personas y de aves algunos, están hechos en moldes también, y ahí, desconozco yo sí los modelos se hacían en cera, con madera o huesos. Y después se fundía la plata y se vaciaba en arcilla, en la arcilla se trabajaban los modelos.

Fui sacando mucho de publicaciones como Charu, lágrimas de luna. Después me preocupé en buscar bibliografía sobre platería mapuche y cada vez encontraba modelos, modelos de kilcay, modelos de keltatues, trapelakuchas; sin embargo, ese tipo de trabajo la gente no me los pedía para comprar, tal vez por ser muy onerosas, entonces lo que si tuve que desarrollar más fueron aros, pulseras, colgantes y anillos por ser de tamaño más pequeños y de valor también.

Y en este proceso de autoaprendizaje ¿qué opinas de eso?, porque se repite harto en otras personas que hacen oficios, de que hay un momento de auto educarse no más en la práctica del hacer, que ahí van saliendo los objetos y el camino a la maestría.

Sí quienes desarrollamos un oficio somos obsesivos compulsivos, haciendo algo una y otra vez, buscando por aquí por allá, hasta que quedamos conforme con el resultado. Por otro lado, entre nosotros los retrafe nos juntamos muy poco, casi no nos juntamos quienes desarrollamos algún tipo de oficio. Y no tenemos, o no nos damos el tiempo ni los espacios de juntarnos, porque hay mucho celo, tal vez, unos dirían: uh, me va a copiar la técnica o me va a copiar los modelos. Y yo digo: ¡patrañas eso! porque si en realidad me preguntan a mí ¿son todas creaciones tuyas Huenuche?, yo digo no: una pieza, en un 60 o un 80 por ciento tiene de algo que ya está hecho o que alguien ya lo hizo, que está en un museo, no sé. Decir que todo es creación propia no es muy cierto, el conocimiento en general no es así.

Uno es la acumulación de conocimiento de mucha gente, y a la vez, esa gente también tiene conocimiento que es acumulación de distintas fuentes, entonces, tener celos de que te van a copiar la técnica no tiene sentido. Para mí es al revés, ojalá que otros lo aprendan, porque si la gente hubiera sido mezquina con los conocimientos, yo no hubiera aprendido mucho, la gente que me ha enseñado algo ha sido abierta y generosa, entonces, si alguien me viene a preguntar ¿necesito que me enseñes? yo estoy dispuesto a enseñarle, no voy a hacer un llamado público para decir voy a iniciar un taller de platería, porque no es la forma, pero si alguien viene y me pide, le enseño, pero tienen que pedirlo.

Entonces, falta de parte de nosotros, la gente que desarrolla oficios, compartir el conocimiento, porque el conocimiento es para compartirlo y no para guardarlo. Porque sino uno después se muere, uno se acaba y ahí queda todo. También nos damos poco tiempo de hacer encuentros para intercambiar, para mejorar el arte. Aquí, por ejemplo, trabajamos dos, compartimos la mesa de trabajo y por muy cerca que estemos el uno del otro no nos salen los trabajos iguales, siempre queda algo distinto en el trabajo de uno y del otro, y ahí hay diversidad al final. Compartimos el mismo gas y los mismos cinceles, compartimos la misma lámina, a esta lámina le saco un pedazo yo, le saca un pedazo el otro y, sin embargo, los trabajos no quedan igual.

La sociedad en general tiene el concepto de que, si alguien es artesano, está haciendo rescate de un oficio, es porque no le dio para más, es el frustrado que no encontró carrera, que no encontró camino en la industria como profesional y se dedicó a eso. Y ¡no! esto es tan complicado como llevar una carrera profesional, y a la vez, es más, porque uno tiene que auto exigirse, y no hay nadie que te está diciendo yapo, sino que son las ganas de uno, y si uno ve que tiene talento tiene que ponerle más empeño.

Claro, se gasta la vida entera en aprender un oficio

¡Cierto! y lo demás es mejorar no más, mejorar las técnicas. Luego cortar ya no es un problema, soldar no es un problema, fundir no es un problema; ahora está en darle más forma o que no se repita tanto. Aunque yo les puedo mostrar un modelo que ya haya hecho hartas veces y para ustedes va a estar bien, porque no lo han visto antes, pero uno ya lo ha hecho y replicado muchas veces. A veces uno se sienta y dice: qué voy a hacer ahora, ese ya lo he hecho. Pero hemos vuelto a hacerlo y dándole un toque diferente, por último, un dibujo distinto o agregar piedras o cristal.

Quizás podríamos profundizar en esa idea que hablamos arriba de saber valorar el trabajo del platero, y en general de los oficios, en donde la gente está dispuesta a pagar por algo industrial y no paga por lo que está hecho a mano.

Sí, nosotros como grupo que estamos desarrollando la platería, textiles, la banquetería y lo que son los trabajos de esculturas en madera que hace el Mario Cayupi, nos hemos encontrado con mucha gente que nos pide trabajo y no quiere pagar un trabajo bueno.

Ha pasado un tiempo en donde la gente se ha acostumbrado a comprar plata que vende el mercado de Temuco, que es plata con diseño ya sean aros, anillos, colgantes, trapelakuchas en miniatura, y yo no hago trapelakucha en miniatura, entonces, la gente se acostumbró mucho a un trabajo más industrializado, porque vienen hechos en serie, hasta los chinos venden bisutería con diseños mapuche, chaway de acero u otro metal, entonces piensan que el trabajo que nosotros estamos haciendo es igual y se espanta por pagar por un retril en plata $150.000.

Nosotros les decimos: si estamos en la idea de valorarnos como pueblo, de rescatar nuestro mapuzugun, lo que es tukuluwün, que es la vestimenta, y rescatar lo que es la joya mapuche, el rutran, eso no es barato, es muy caro. En los tiempos pre coloniales, o durante la colonia, la gente que tenía harto recurso era la gente que tenía bien vestidas a sus mujeres, bien enjoyadas, y los hombres por otro lado, con sus espuelas, estribos, riendas, tenían todo el enjaezamiento de los caballos en plata; mandaban a hacer makün exclusivos, muy bien tejidos y todo.

En ese tiempo se valoraba y se pagaba por una pieza, se daba una vaquilla, un novillo o un buey, o un caballito, cosas así se cobraban antes, por unos aros un par de gallinitas y corderos, pero trabajos más grandes se pagaban con animales. Pero hoy en día la gente no quiere pagar en animal por un trabajo así, hoy en día la gente quiere andar con joyas mapuche, pero anda con una cosita que si uno lo mira dice: ¡oye! pero eso no es una joya mapuche, en calidad, en espesor, en tamaño; no demuestra que es una joya mapuche. En otros casos está usando de mala forma lo que son las prendas originales mapuche.

Entonces, lo que decimos es que no es barato y si es por valorar, hay que valorar un producto que está hecho a mano por un orfebre o Ngurrekafe. Porque si la gente tiene capacidad de comprarse un teléfono de último modelo, una casaca North Face, ropa y zapatos de marca, como no va a ser capaz de pagar por un trariwe de 80.000 pesos, tanto la mujer como el hombre mapuche tiene que usar trariwe y no quieren pagar; se encuentran con una persona que hace trariwe y le dicen: te puedo pagar 40 o 30 lukas; ¡olvídate, tiene mucho trabajo hacer un trariwe!. Entonces hay que darle valor a nuestros rutrafe y Ñimikafe, somos nosotros los que tenemos que darle valor a eso, nadie más.

Por algo lo está haciendo esa persona y no lo está desarrollando todo el mundo. En un trabajo hecho a mano hay mucho tiempo invertido, energía, materiales y mucho conocimiento especializado. Y en ese sentido la gente, de a poco, de a poquito, al hacerle un estudio sociológico, por decirlo así, haciéndole un estudio de comportamiento a través de lo que compran, de lo que se mandan a hacer, podemos afirmar que está optando por trabajos y productos que tienen kimün y newen, historia y tradición.

¿Sientes que esa actitud en estos diez años que llevas de Retrafe ha cambiado, o sigue igual?

Con el tiempo yo he ido conociendo, desde el 2001 que empecé volver a rodearme de gente mapuche, de ese tiempo hasta ahora, la gente ha cambiado. Ahora la gente se preocupa de andar con su Ikülla, con su küpam, el küpam si se usa diariamente se estropea rápido, entonces lo van cambiando. El trariwe, tienen dos o tres trariwe, un makuñ, cambian un poco menos sus trapelacucha y cheltuwe o rvtrill, pero le gusta cambiar, con el tiempo cuando ve a otros dice: ahh yo quiero ese y se manda a hacer y si no te alcanza para plata hay alternativas de níquel, plaquet o alpaca.

Hemos ido notando que la gente está valorando, acá en la familia tratamos de hacer ropa, Millaray hace ropa bonita y les hace la ropa a las niñas, le hacemos las joyas a las niñas, entonces, ellas son nuestras modelos, a donde van después la gente quiere esa ropa, quieren esas joyas. También quieren chiripa y camisas bordadas como las que usamos nosotros.

La idea es no llegar con cualquier cosa, si anda con sombrero, le pone una pluma y una cosa de plata acá al lado, elegante. Eso quiere decir que uno valora esa actividad porque le da respeto. Se arregla, se prepara para ir a una ceremonia, entonces, eso de a poco ha ido cambiando, esperamos que esa tendencia siga en alza.

Una vez me dijeron: ¿es que tú haces los trabajos para pura gente cuica? Y ¡No! yo le dije que aquí toda la gente tiene el mismo acceso, a lo mejor si los cuicos compran es porque ellos le dan más valor que tú nada más, o tal vez porque usar joyas mapuche está de moda, pero tú tienes campo, tienes de todo. A lo mejor no tendrás la plata así, pero tienes los animales, tienes la tierra, tienes cosecha y eso al tasarlo tiene valor, son recursos. Y aquí donde yo estoy haciendo algunas piezas igual tengo que comprar muchas cosas porque no estoy produciendo todo lo necesario entonces, igual me sirve. Podemos hacer trafkintu.

¿A qué crees que se debe esa revitalización?

Son los efectos, tanto anduvimos gritando a los cuatro vientos que somos mapuche, que marichiweu, que nuestros antiguos están renaciendo ¡y ahora si están renaciendo! y tenemos que hacernos responsables de eso. Están volviendo machi, están volviendo lonko, están volviendo ngillatufe antiguos, zugunmachife que vivieron mucho antes, esos pulli, están renaciendo, vienen en los niños, esos niños ya de 12 o 14 años están obligados a hacer vida mapuche, y eso es porque ha tenido un efecto lo que ha sido el movimiento mapuche, en político, cultural, social y económico.

Ahora la gente responsable de los movimientos políticos más radicales en sus discursos dicen mucho, pero en la práctica no usan mucho makün, yo pocos de ellos he visto utilizando makün, trariwe y trarilonko, ellos como dirigentes deberían utilizar trariwe, pararse con trariwe aunque sea su makün al hombro y sus camisas, nosotros le decimos a un historiador mapuche: tu eres líder de opinión siéntate con una camisa, anda con un trariwe y todo, pero métele iconos mapuche a tu ropa, si donde tú estés eres la cara de todos nosotros, porque vas a hablar de la nación mapuche aquí y allá, y la gente te está observando y escuchando a ti por ser mapuche.

¿Por qué crees que pasa eso en la dirigencia política?

A ese sector le cuesta ver que la imagen habla mucho. Yo he visto muchos dirigentes mapuche que son muy luchadores y no les voy a decir que no tienen fuerza para luchar y que lo que han hecho no es válido, pero están utilizando su jokeycito Adidas, Nike cuando aparecen por televisión dando conferencias y no corresponde. No deberían usarlos, más bien, ir a lugares públicos y ceremonias bien presentados, de pies a cabeza, con su chiripa, trariwe, makün y trarilonko, cuesta utilizar la chiripa al principio, a mi me costó, pero ahora tengo varias chiripa y salgo a ngillatun, zatun o a cualquier zugu mapuche bien presentado. Y mis camisas que sean igual de bonitas, ojalá bordadas a mano.

Aprovechamos con gente que va a Guatemala o México nos traiga camisas y wipiles muy bonitos y esos los queremos traer porque son también de gente indígena. Nosotros vamos a ceremonias y llegamos con estas camisas y nos dicen: ¿esas camisas de dónde las sacaron? A veces no te dicen nada, pero te miran. Muchas cosas se contagian y eso está bien, después uno ve cómo la gente ha cambiado, uno va a las concentraciones donde llega mucha gente mapuche de punta a punta con joyas, entonces, uno anda mirando quién será el retrafe y ahí viendo los modelos, siempre las cosas buenas y lindas son dignas de destacar y replicar.

O veo una película y estoy pensando que bonito eso, agregarle esto, cambiarle esto, esto otro y así he sacado otros modelos que están dentro de la categoría étnico. No son ni tradicionales ni contemporáneos, étnico.

Quizás es una pregunta más alejada, pero creemos que no. ¿Cómo has podido transformar de alguna manera esta lucha política en la que tú te iniciaste, porque llegas a la platería porque tuviste que ir a la cárcel…

Esta todo conectado, la lucha política es eso; política, pero la lucha, el mapuzugun, el retran, el wizun (alfarería), ngurrekan, ñimikan, entre otros tantos oficios que en si son una arista más de esa gran estrella que sería la Nación Mapuche, y tú puedes estar en cualquiera de esas puntas, a veces más cerca del centro, o bien manejar toda las puntas o puedes estar más en el extremo de esas puntas, pero es parte de un todo.

Llegué a iniciarme como retrafe durante mi militancia en la causa mapuche ligada a una organización, viviendo la prisión política y luego al pasar a otra etapa fuera de esa orgánica ya me he encontrado con mi verdadero camino como mapuche donde reconozco y asumo un rol importante a desarrollar de por vida, el zugunmachi. Este rol en la actualidad lo estoy conociendo y aprendiendo con mucha seriedad y responsabilidad para que así a través de lo que aprenda y transmita haga un real aporte, no solo a la lucha mapuche, sino revitalizar y hacer sinergia con todos los demás roles que cada uno deba desempeñar dentro de esta reconstrucción de la Nación Mapuche. El retran seguirá siendo para mí tan importante como lo ha sido en el pasado reciente de nuestro Pueblo.

Si un dirigente es político, debiera reivindicar todos los roles que existen, debiera además tener y usar sombrero, su tralilonko, su trariwe, su makün, su chiripa y alguna joya de plata hecho o mandado hacer todo para él exclusivamente. Que hable mapuzungun, haga su discurso en mapuzungun completo, que antes de salir de su casa haga su ngillatun, debe tener su metawe, debe tener su wuño, debe tener su waki, su bandera, su kullkull, si de ahí tiene caballo o vehículo para salir, debe tener sus cosas, su instrumento musical, todo eso debería tenerlo.

Porque en más de una ocasión puedes estar en distintos tipos de actividades, en una puedo estar tocando trutruka, en otra ocasión estar con wuño, jugando palin, con waiki en un machitun ayudando, usando cuchillos, y en todas esas ocasiones sigo siendo la misma persona, entonces de esta forma concreta aportamos a la lucha política, al fortalecimiento y reconstrucción de todo lo cultural perdido, de toda la economía mapuche perdida, de la que se habla muy poco políticamente.

Y es que hacer economía mapuche y educar a nuestros propios hijos también es parte de esa lucha, porque mucha de la gente que hace lucha política hoy en día tiene a todos sus hijos en la escuela y no es muy políticamente correcto eso ¿por qué? porque la lucha en sí tiene que ver con abordar esos temas que son caseros, domésticos, cotidianos, del diario vivir. A dónde manda sus hijos, como los vistes, le vas a comprar en el mall la ropa o se los haces tú. Si vas a tener tierra, luchar por tierra, las siembras, tienes animales, comes de esos animales y de tus cosechas y de eso cuánto lo compartes con otros.

Son muchos temas que están ahí relacionados y la platería es uno de esos. Yo al menos creo eso, que lo que estoy haciendo tiene que ver con mantener todavía una parte de lo que como pueblo nos identifica y nos da fuerza que es la platería, simbologías de fuerza donde hay conocimiento, hay desarrollo y hay fuerza económica, desarrollo de intelecto, de newen y kimun como diría cualquiera. Y se tiene que valorar así por que no cualquiera mantiene este hermoso oficio.

¿Y tú además de retrafe realizas otro oficio dentro del entramado social mapuche?

Hay días en donde yo dejo este trabajo y salgo con mi trutruka, voy a ayudar a ceremonia con mi trutruka, tengo mi wuño, ahí, salgo con mi wuño; y tengo mis cuchillos que son para ayudar en las ceremonias como zugunmachife, porque dentro de los roles que tengo es ser zugunmachife y cada uno de los roles que tengo los utilizo en distintas ocasiones, pero los uso todos y lo complemento con el retran y todos son parte de esa lucha porque eso somos nosotros, así somos los mapuche.

Hoy en día lo puedo ver y lo puedo vivir así por las cosas que me ha tocado, porque como le digo son varias aristas las que tiene la lucha y la resistencia, pero al final lo que sucede hoy en día es que no hay un respeto entre todas esas aristas, porque quienes se representan en un grupo apuntan y descalifican a otras agrupaciones o persona, dice: este es muy culturalista o este otro es muy político, este va a la acción y este no va; este se va por camino del kimun, pura cultura nada más, ¡y no! Todos deberíamos ir juntos. Es más, estos roles y oficios debería desarrollarlo una sola persona, puede tener kimun, puede hablar mapuzungun, puede desarrollar la parte ideológica política, puede desarrollar la economía, puede desarrollar la espiritualidad, puede desarrollar todo. Y eso cuesta reconocerlo hoy en día.

¿Quieres decirnos algo más?

Esperamos seguir trabajando en el retran, aprender más, entregar calidad y más diseños, en algún tiempo incorporar las técnica de la filigrana y el cincelado.
Siempre agradecido de mi familia, mis hijas, del mongen que nos entrega todo lo que necesitamos, a nuestros elel…

Saludos a la gran familia de retrafe que hay en wallmapu. Y a todos quienes comparten su riqueza a través de los oficios que desarrollan.
Chaltu may.

Junto a José conocimos a una familia de retrafes, en ella cada detalle de la vida tiene un sentido, una razón de ser, sus palabras son acciones presentes y cotidianas que se traslucen en sus formas de educar, sanar y relacionarse con su entorno. Con su ejemplo van marcando el paso de una realidad reivindicatoria, una lucha incesante que nos habla de dimensiones materiales e inmateriales del pueblo Mapuche.

Si le interesa conocer más del trabajo de José Huenuche Reiman puede escribir: rvtxafe.wenumapu@gmail.com, wenuche@gmail.com.

Fotografías: Pablo Marchant

(1) Puede encontrar más información sobre platería mapuche en los siguientes textos: H. Claude Joseph, Platería y Vivienda Araucana publicado en la Revista Anales de la Universidad de Chile el año 1930. El segundo escrito por Carlos Aldunate del Solar llamado Reflexiones acerca de la Platería Mapuche, hecho para una publicación del Museo Chileno de Arte Precolombino el año 1983. El tercero es de Ana María Llamazares, Carlos Martínez Sarasola y Teresa Pereda, llamado Los que “movían” el metal Metamorfosis de la luz en la platería mapuche del libro El Lenguaje de los Dioses, arte, chamanismo y cosmovisión indígena en Sudamérica del año 2004. Y por último el libro escrito por Juan Painecura llamado Charu, sociedad y cosmovisión en la platería mapuche, editado el año 2012.