… por mi deseo de independizarme, por trabajar en casa, estar con el Iñaki, surge Filodendro

Para empezar, me gustaría que me dieras una breve descripción tuya
Me llamo Carla Castro, estudié Artes Visuales en la Diego Portales, pero no terminé. Luego, me metí a muchos talleres; disciplinas relacionadas al yoga y ámbito de la salud. Estudié con María Quiñelen, Lawentuchefe (mujer medicina) aprendiendo de plantas y hierbas medicinales, partería y salud, lo cual me enriqueció mucho en el Ser mujer, siendo consciente de mi cuerpo, de mis decisiones y del “estar-siendo-ocurriendo” como dice ella. Pero, el lado del hacer y crear nunca se detuvo, las manos me picaban siempre por aprender algún nuevo oficio y poder crear. Luego, me metí al proyecto de artes y oficios de Fermin Vivaceta en barrio Yungay, donde aprendí varios oficios, los cuales rescato a gusto personal, la carpintería, moldura en yeso, trabajo en adobe y serigrafía, donde nos enseñaban de estos oficios de forma gratuita, para retribuirlo restaurando, y rescatando casas del mismo barrio patrimonial.
El tema del macramé lo aprendí en la Universidad con una compañera llamada Carmen, la cual le agradezco, al igual que a la Meli, que me enseñó formas más complejas, mirándolas y compartiendo. Ahora, cómo se está valorando más lo hecho a mano y la gente lo visualiza más, porque está en las redes sociales, como Instagram o Pinterest, lo retomé.

Y ¿cómo surge Filodendro?
Por mi hijo, Iñaki. Antes de Iñaki, yo era muy volátil y me costaba concretar proyectos, como te decía me metí a un montón de cursos. Mis amigas me decían: “ya po, concreta algo, con todo lo que has aprendido”, pero nada me puraba. Para mí aprender es hermoso, y si tuviera el tiempo, estaría metida en mil cosas. Pero en cierto sentido, Iñaki me trajo un cable a tierra. A los cuatro meses de Iñaki, mientras estaba dando teta, miraba Instagram y encontré esta “nueva” plataforma de tienda virtual (instagram), y caché como el macramé estaba volviendo en todo su esplendor en la parte decorativa y pensé “yo sé mucho macramé”, solo tengo que encontrar el material indicado para este proyecto y empezar armar todas las ideas y diseños que se me vinieron rápidamente a la mente. También me interesó mucho la idea de darle otro giro. Cambiando la materialidad, se valoraría mucho más el trabajo de hacer nudos, ya que en las pulseras, se valora poco el tiempo; la dedicación invertida, y por supuesto por el material, el cual es de poco valor y plástico. El macramé es harta pega, requiere bastante dedicación, concentración, tiempo y trabajo corporal. El macramé a gran escala compromete harto el cuerpo, manos, brazos, hombro, cuello y columna, gracias al conocimiento y práctica de yoga he podido trabajar de mejor forma la postura al trabajar.
Entonces, por mi deseo de independizarme, por trabajar en casa, estar con el Iñaki, surge Filodendro.

Y ¿por qué elegiste ese nombre?
Filodendro es una planta, una planta tropical, que también fue muy usada en los años 60/70 como planta ornamental, al igual que el macramé, con su porta maceteros, está pasando nuevamente hoy. El nombre no tiene nada en especial la verdad, me di muchas vueltas para ponerle el nombre perfecto y no estaba resultando, hice una lista y nada y todo me gustaba a la vez. Había que concretar con el nombre para lanzarse, vi la planta y dije: “Filodendro” me gusta cómo suena y me gusta su hoja grandota, selvática e imponente, fue la primera planta que compramos cuando nos vinimos a vivir a esta casa. Ahora, no es mi planta favorita, pero ya me decidí por Filodendro y listo, igual me gusta que no tenga relación alguna al macramé ni a nada.
Y amo el logo por eso mismo, porque Laura, amiga de Diógenes cerámica, canalizo y plasmó justo lo que era y lo que me gustaba, este estilo de ilustración enciclopédica, definiendo la planta como macramé, ja ja lo encontré perfecto, maravilloso y muy bien pensado.

Y ¿Cuál es el objetivo que sientes detrás de tu marca, de tus creaciones?
¿El objetivo? No tengo claridad sobre un objetivo en particular, todo ha sido una sorpresa desde que inicie esto, se ha cumplido el objetivo principal, que es trabajar en casa, acompañando el crecimiento y crianza de mi hijo. Aunque siento que ya debería tener un taller, Iñaki está por cumplir dos años y tanto él como yo, merecemos espacios y tiempos de calidad.
Estoy investigando harto en el macramé; distintos materiales y distintas áreas, vestuario, decoración, y como estudié arte, siempre lo he querido llevar ahí. Poco a poco, viviendo el presente van apareciendo nuevas ideas y todo va tomando un flujo y curso natural, pero tratando de nunca perder el objetivo principal que es estar con mi hijo en su primera etapa. Lo que venga se lo dejo al universo.

Fotos: Leonor Valenzuela (instagram: @eseafan)