Por J. Naranjo y J. Barreau

“El oficio se amelliza con la obra en los que son leales a sí mismos”.
– Gabriela Mistral –

 

Seguro no son muchos los que han escuchado hablar de San Fabián de Alico, tierra cordillerana localizada en la región del Ñuble. Lugar de pehuenches, robles, asados de chivo, cerezos, arrieros, hualos, tejedoras, artesanos y cantores. Aquí nace Nicanor Parra y el río Ñuble, éste último hoy amenazado por el embalse La Punilla. Y es aquí donde vinimos a reencantarnos.

Nos propusimos hacer una investigación que indague en la situación en la que actualmente se encuentra la cantora campesina en la localidad. Hoy nos encontramos en una fase exploratoria, comenzamos un proceso de búsqueda, reconociendo a las cultoras que actualmente siguen desarrollando su oficio en el territorio.

Exploramos en los tiempos que nos va permitiendo el invierno, preguntando y avivando la memoria de los habitantes, deseando que surjan nombres y recuerdos con relación al canto campesino. Para nosotras como investigadoras, cómo aproximarnos o qué decir al momento del encuentro se han vuelto interrogantes muy presentes en este primer acercamiento.

Somos una músico y una socióloga, una alquimia rica e interdisciplinaria que ha permitido construir un diálogo, una mirada y una escucha constante de la otra y su disciplina. Esto nos ha llevado a preguntarnos cómo hacerlo, a cuestionarnos las formas utilizadas por nosotras mismas anteriormente, y nos ha invitado a explorar modos nuevos de encuentro y registro de la oralidad.

Ante este escenario es que ambas hemos querido dejar a un lado la rigidez de nuestros métodos. No llegar ni con guitarra ni grabadora en mano. Llamar a la intuición y dejar que el diálogo y la aproximación con esas mujeres sea oficiado por ellas más que por nosotras. Estar atentas a lo que quieren, cómo les gustaría conversar, en qué espacios, de qué cosas, tomarnos los tiempos necesarios para que de pronto aparezca el canto o el silencio y sus historias, su relación con la vida misma.

En estos momentos estamos en medio de un proceso. Uno que hemos querido tejer de a poco, sin prisa, entendiendo –quizás– que el canto, más que un producto o un resultado, es una expresión que surge en el encuentro y el hacer de otras faenas. Y, entonces, para encontrarlo será necesario aprender y dialogar desde otros lugares, desde otros oficios, lograr llegar a espacios íntimos, donde pensamos ahí pueda aparecer la guitarra y la cantora.


En la foto encontramos retratada a la cantora Carmelita Garrido, por la fotógrafa Sofía Bensadon.